El mundo te ve como un consumidor a persuadir, un seguidor al que monetizar o un cliente a retener. El evangelio ofrece el injerto escandaloso en la Mesa de un Padre. Una familia.
Llega un momento en que hay que aprender a diferenciar entre quienes te quieren y quienes quieren lo mejor para ti. Muchas veces, estos últimos no te querrán tanto como los que solo te quieren… pero solo ellos pueden llevarte a los mejores días de tu vida.
El fuego que no toca el corazón, no es fuego del cielo. Pero el fuego que solo calienta y no transforma, tampoco viene de Dios.
No se trata de elegir entre emoción o verdad, sino de vivir una verdad que emociona.
Nuestro llamado no es a atomizar lo que somos, sino permitir que a lo largo de la vida Dios haga algo con nuestra historia, incluso con nuestras asperezas.
DOBLADO AL ESPAÑOL
El gran discurso que el Vicepresidente de EE.UU, JD Vance pronunció en Munich diciéndoles sus verdades a los líderes europeos. Lo punzante de su disertación produjo luego frenéticas reacciones de los burócratas aliados de Bruselas.
Dale RT para que todo el mundo lo sepa y los medios se queden con las ganas de vetarlo.
Lo que te haga sentir mejor no es lo mismo que lo que te haga ser mejor. - Agradece cuando te encuentres con lo segundo y supera lo que te toque.
El premio está siempre del otro lado de la inconveniencia. 💪
No pierdas el tiempo recibiendo quejas de quien no está dispuesto a ser parte de la solución. No escuches críticas constructivas de quien no esté dispuesto a construir nada.
Hoy hay mucha “empatía egoísta” que es la contradicción de que alguien te importe, pero no le adviertas cuando se dirige hacia una crisis de salud relacional o espiritual por miedo de que “no le gustes”.
La vida sana no se trata de conseguir likes, sino de hacer lo correcto aunque sea impopular. Amar también es advertir, corregir y preguntar.
Ha tenido bastante repercusión una publicación mía de hace tres meses en la que informaba de que un examen de 1°ESO lo habían suspendido 17 alumnos de un total de 25. Esta repercusión procede, muy probablemente, de haber conseguido activar el debate sobre una vieja, reiterada y estúpida máxima: "Cuando suspenden demasiados alumnos la culpa es del profesor". Mis principales antagonistas, fundamentalmente personas de izquierdas y nacionalistas de diversa tartana y pelaje, han aprovechado la circunstancia para ver confirmada con dicha máxima sus más íntimos prejuicios y criticar mi trabajo.
Por supuesto, no seré yo quien salga en mi defensa. Si alguien tiene que opinar sobre si soy buen o mal profesor son aquellos que reciben mis enseñanzas (mis alumnos) o aquellos que pueden comprobar las consecuencias de las mismas (las familias de mis alumnos). Sin embargo, voy a aprovechar las alusiones para actualizar el relato y señalar que, al final de la evaluación, de aquellos 17 que suspendieron el examen nueve consiguieron rehacerse y acabar aprobando.
No. Cuando suspenden muchos alumnos la culpa no es del profesor. Tanto puede serlo como no serlo y la responsabilidad del alumno sigue existiendo aunque ese alumno, al cabo, sean 17. El objetivo final de la educación en la que creo es que esos 17 que suspendieron acaben pareciéndose más a los 8 que aprobaron, que no estos 8 que aprobaron a los 17 que suspendieron. Cuando la izquierda iguala por lo bajo (que es siempre su manera de igualar, sea económica o educativa la variable que maneje), lo que propone es que los alumnos lleguen hasta donde ellos decidan y no hasta donde haya decidido el profesor. Los resultados del informe PISA muestran el "éxito" absoluto de esta arriesgada propuesta.
El maniqueismo ensoñador de la izquierda no permite a sus feligreses ir más allá de lo aparente: no se dan cuenta de que suspender un examen puede tener más valor pedagógico que aprobarlo, igual que subir el SMI puede repercutir desfavorablemente en los trabajadores o una amnistía encender las dinámicas chantajistas del nacionalismo. Estoy seguro de que el enfado, la frustración, la rabia y la bronca general que siguieron a aquel mal examen de mis alumnos consiguieron activar las alarmas de muchos de ellos y provocaron que se dieran cuenta de que el curso no iba a ser un camino de rosas. O que esas rosas iban a estar cargadas de espinas y exigían, por tanto, una piel dura, resistente, curtida.
Mi gran aspiración como profesor, y así lo siento desde antes de empezar a serlo, es que mis alumnos salgan de mis clases más civilizados de lo que entraron, más razonables y menos manipulables. Esa, y no la prédica, fue, es y será mi forma de luchar contra el socialismo.
⏩ Alsina y @susannagriso discuten al hablar de "guerra" entre Hamás e Israel:
-Griso: "Es una frivolidad discutir sobre si es un ataque terrorista o una guerra"
-Alsina: "Los términos son importantes, no son una frivolidad. [...] Si Irán entra, entonces sí habrá una guerra"
Cuando se trata de dolor, Dios no suele estar en el negocio de quitarlo. En cambio, Él le agrega. Es más un dador que un receptor. No quita mi oscuridad, agrega luz. No me impide tener sed, me da agua. No cura mi soledad, Él se acerca.