"Dios, Creador de todas las cosas, dame primero la gracia de rogarte bien, después hazme digno de ser escuchado y, por último, líbrame."
San Agustín. (Sol. I, I, 2)
“El mundo aún no ha visto lo que Dios puede hacer con un hombre plenamente consagrado a Él. Con la ayuda de Dios, aspiro a ser ese hombre”. D. L. Moody.
"Dios mío, inspira a tus siervos, mis hermanos; a tus hijos, mis señores, a quienes sirvo con el corazón, con la palabra y con la pluma, para que cuantos leyeren estas cosas se acuerden ante tu altar de Mónica, tu sierva, y de Patricio, su esposo"
San Agustín
(Conf. X, XIII, 37)
"En ninguna parte pongo mi confianza Señor, sino en la inmensidad de Tú misericordia. Dame lo que me mandas y mándame lo que quieras."
San Agustín. (Conf. X, 29, 40)
"¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo."
San Agustín. (Conf. X, 27.38)
2021 - Copa América
2022 - Finalissima
2022 - Copa Mundial
2024 - Bicampeones Copa América
2026 - Sub campeones del mundo
Gracias Selección, Gracias Argentina 🇦🇷
Noticias económica de la semana:
1) Se pagó la totalidad del vencimiento de deuda.
2) El riesgo país bajo de 400.
3) La inflación bajó a 1.9%
4) El Banco Central compró 885 millones de dólares en solo 3 días.
5) El consumo vuela y es un kilombo conseguir asado por el clima mundialista
Una neurocientífica noruega, Audrey van der Meer, demostró en un estudio de 2024 (publicado en Frontiers in Psychology) que escribir a mano activa el cerebro de forma mucho más profunda y conectada que teclear.
En el experimento, 36 estudiantes universitarios usaron gorras con 256 sensores EEG mientras escribían o tecleaban las mismas palabras. Los resultados fueron claros:
• Al escribir a mano: el cerebro se “iluminaba” por completo. Se activaban simultáneamente regiones de memoria, integración sensorial y codificación de información nueva. Todo el córtex trabajaba en red, gracias a los miles de micro-movimientos precisos, la coordinación ojo-mano y la resolución espacial continua que implica formar cada letra.
• Al teclear: la actividad cerebral colapsaba. La mayoría del cerebro permanecía en silencio y se perdían las conexiones entre regiones. Cada tecla requiere el mismo movimiento repetitivo, por lo que el cerebro apenas tiene que integrar ni resolver nada.
Esto explica por qué los niños que aprenden a leer y escribir solo en tablets suelen tener más dificultad para distinguir letras como b y d: nunca han “sentido” físicamente cómo se forman.
Un estudio anterior de Pam Mueller y Daniel Oppenheimer (Princeton, 2014) llegó a la misma conclusión con otro método: los estudiantes que tomaban apuntes a mano entendían y retenían conceptos complejos mucho mejor que los que usaban laptop. Los de laptop transcribían casi todo de forma literal (sin procesar), mientras que los de mano se veían obligados a escuchar, seleccionar y reformular, que es precisamente el acto de aprender.
Conclusión del texto:
Escribir a mano obliga al cerebro a trabajar más y mejor. Teclear permite que “vaya a la deriva”. Muchas ideas que “olvidamos” no se perdieron por mala memoria, sino porque entraron por un camino neurológico más superficial.
La solución es antigua y sencilla: toma un bolígrafo y escribe. El camino más lento sigue siendo el más profundo y efectivo.