El formato de los torneos daña al fútbol argentino, le pega directo a su competitividad y su valor simbólico, el mérito.
Si la cuestión es la emoción que generan los cruces de eliminación directa, algo sobre lo que se va a hacer tachín tachín por estas horas, ya tenías la Copa de la Liga. Pero el fútbol argentino convirtió a esa copa en su propia liga quedándose, en consecuencia, sin liga, sin un título que premie la regularidad enfrentándote a todos los demás rivales.
Si la otra cuestión es que con esto cualquiera puede ser campeón, hay que revisar qué ocurrió en el pasado cercano para ver que hubo campeones variados con ese mérito. Equiparar para abajo no es equiparar, es bajar el nivel y la exigencia. Hoy hay equipos con las mismas chances que otros de ser campeón que no hicieron ningún mérito.
Si un argumento a todo esto es que hay un campeón anual, habría que revisarlo. Es un campeón que no jugó contra todos. ¿Y es un título que cuánto vale? Olvidemos el escritorio, si tenés tantos títulos en juego, lo que incluye luego supercopas y trofeos y etcétera, en dónde ponés cada uno. La dispersión no ayuda.
Y lo mismo para el que lucha por la permanencia, que cada uno de esos equipos tiene rivales diferentes, lo que puede otorgar ventajas y desventajas. Además de que tenés que mirar dos tablas.
Por último, el daño a los hinchas, a los socios y socias, a los abonados, a quienes se les quita partidos de local. Y ni hablar de que se elimina la posibilidad hermosa de ser campeón en tu cancha. Al bolsillo, te mata: ahora, si seguiste a tu equipo, tenés que sacar plata de donde no tenés para irte a Córdoba.
Esto es el formato actual del fútbol argentino, que tiene una falla de origen, la cantidad de equipos en Primera División.
Rosario Central fue el mejor equipo del año, eso no se discute. Acá lo que se discute es decidir sobre la marcha entregar el título "campeón de liga" cuando las reglas eran otras. Lo mismo cuando anulan descensos, o cuando deciden que haya 100 equipos en primera o cuando ponen arbitros a dedo para perjudicar a un equipo descaradamente. Es una vergüenza el manejo de la AFA. Un bochorno tras otro.
Ayer lo de Deportivo Madryn-Morón y hoy esto. Un árbitro haciéndose el picante rodeado del personal de seguridad, VERGONZOSO momento del arbitraje argentino.
Vergonzoso y descarado lo favorecido que fue Deportivo Madryn contra Morón. La historia terminó con una batalla campal después de un PÉSIMO arbitraje de Pablo Echeverría, que no expulsó a Montagna y cobró una falta inexistente en la jugada previa al gol de Madryn
Años y años comprando a las mejores individualidades del fútbol por millonadas descomunales, y la respuesta terminó siendo el trabajo en equipo.
Luis Enrique lo entendió antes y mejor que nadie.
El fútbol argentino debe tener una liga y un campeón que juegue contra todos. Sería un gran error enamorarse de este formato y no construir para volver a veinte equipos. Desde la anulación del descenso hasta hoy ya tendríamos 26 en lugar de 30.