La Justicia de EE.UU. falló a favor de YPF y deja en evidencia años de mentiras. Al final, era un relato impulsado por los buitres para cuestionar una decisión soberana y hacerse (más) ricos.
Mientras el presidente Javier Milei hablaba del “impuesto Kicillof”, los propios abogados del Estado argentino, desde que se inició el juicio, defendían en la Justicia los mismos argumentos que sostuvimos siempre.
Ese “impuesto” nunca fue más que una operación: un coro de voces que repitió durante años los argumentos de los buitres, instalando que la nacionalización había sido técnicamente incorrecta. ¿Era desconocimiento, ingenuidad o una mentira interesada? Hoy queda claro.
No se trataba de atacarme a mí, sino de cuestionar una decisión soberana y de defender intereses extranjeros. La derecha nunca la habría nacionalizado. Trabajaron siempre para los buitres, pero paradójicamente hoy su modelo no colapsa por falta de dólares gracias a YPF. Milei se disfraza con el mameluco de YPF, pero nunca la defendió: actuó como empleado de intereses extranjeros.
Nacionalizar YPF fue una de las decisiones estratégicas más importantes de la Argentina en las últimas décadas. Hoy es una palanca de desarrollo del país y resulta clave para atenuar el impacto de la crisis energética global.
Aquella decisión, adoptada por @CFKArgentina marca el rumbo del modelo de desarrollo que la Argentina necesita: defensa del interés nacional, desarrollo federal, articulación público-privada, inversión en ciencia e infraestructura, potencial industrial, producción y cuidado de nuestros recursos naturales.
Se hizo justicia. Los buitres no siempre ganan.
YPF es de los argentinos. El futuro también.
De hecho cuando se abstuvieron de la ley de capacitación obligatoria de Malvinas en 2022 argumentaron, para no decir que están en contra de Malvinas, que lo hacían por “razones presupuestarias”
De Trotsky a Thatcher sin escalas
A 50 años del último Golpe Militar resulta imprescindible tener presente que ese golpe no fue solamente una tragedia represiva, fue también un proyecto económico. La dictadura se propuso disciplinar a la sociedad, desarmar las capacidades productivas e industriales de nuestro país y desatar la especulación financiera. En esencia, primarizar nuestra economía y precarizar el trabajo. Para lograrlo, además de quebrar la Democracia, se buscó, también, quebrar a las organizaciones, quebrar la solidaridad y sofocar cualquier tipo de esperanza colectiva con relación a una sociedad más justa.
No recordamos para quedarnos en el pasado; recordamos para cuidar la Democracia, para defender el futuro y para no naturalizar, nunca, la violencia contra la Constitución y contra la dignidad de nuestro pueblo. Nunca.
Esta etapa democrática de la Argentina fue construida en base a la valentía y el coraje de las Madres, las Abuelas y de todo un pueblo que luchó por la memoria, la verdad y la justicia. 30 mil los compañeros y compañeras desaparecidas, presentes. Ahora y siempre.
#FloreceránPañuelos #50AñosDelGolpeGenocida
@MontenegroViki
Hablar de “víctimas de un lado y del otro” es volver a una mirada que la Argentina ya superó. Hubo terrorismo de estado y volver a la teoría de los dos demonios es correr el eje y romper consensos costaron construir y más grave aún cuando lo hace el presidente del PJ Capital
Nunca Más a todo ese pasado que nos avergüenza. Recemos por las víctimas de ese pasado. Tanto para las víctimas de los militares como las víctimas de la subversion. Por una Argentina tolerante y democrático para SIEMPRE!!!
TRABAJO, FEDERALISMO Y DESARROLLO: EL CAMINO HACIA UNA VERDADERA MODERNIZACIÓN.
Los gobernadores de las provincias de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Formosa, Santiago del Estero, La Rioja y La Pampa manifestamos nuestro pleno rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno Nacional y llamamos a las distintas fuerzas políticas a votar en contra de esta iniciativa.
Estamos convencidos de la necesidad de encarar reformas y transformaciones en los marcos normativos que regulan el mundo del trabajo. La legislación laboral debe actualizarse frente a los cambios tecnológicos, productivos y sociales que atraviesan nuestras sociedades. Sin embargo, ninguna reforma puede orientarse al desmantelamiento de derechos conquistados ni a la reducción de protecciones, sino, por el contrario, a reconocer nuevas garantías en un mercado laboral crecientemente inestable.
La propuesta oficial —presentada como “modernización”— debilita derechos individuales y colectivos en un contexto nacional y mundial de creciente incertidumbre laboral. Se impulsa, además, en el marco de una política económica que ha provocado caída de la actividad, retracción del consumo, cierre de empresas y aumento del desempleo y la precarización. En este escenario, lejos de resolver los problemas estructurales del empleo, el proyecto los agrava.
No nos oponemos, como sostienen los supuestos “modernizadores”, a todo cambio. Nos oponemos a ESTE paquete de cambios, que nada tiene de moderno sino que simplemente consolida la desprotección. La Organización Internacional del Trabajo ha establecido lineamientos claros sobre lo que implica una modernización laboral auténtica, basada en más derechos, mayor formalización y diálogo social. La iniciativa en debate avanza en sentido contrario: no moderniza, precariza.
Sostienen que el proyecto ayudará a crear empleo. Los argumentos que invoca no se condicen con la evidencia. Tal como sucedió con anteriores experimentos de flexibilización laboral, esta reforma no generará más empleo ni promoverá la formalización; por el contrario, facilitará despidos, reducirá estándares de protección y trasladará riesgos e incertidumbre hacia los trabajadores. Resulta especialmente preocupante que se legalicen mecanismos que habilitan reducciones salariales o limitaciones de derechos en situaciones de enfermedad, entre otros retrocesos.
Asimismo, se trata de una reforma profundamente antifederal. Sus efectos impactarán de manera directa sobre las ya golpeadas economías regionales y las provincias productivas, sin contemplar sus particularidades ni abrir instancias de diálogo con los gobiernos subnacionales. En un país federal, las transformaciones estructurales requieren consensos amplios y respeto por la diversidad territorial.
La informalidad laboral, problema central de la Argentina, no se resuelve recortando derechos a quienes los tienen. Se aborda mediante políticas activas de desarrollo productivo, incentivos a la formalización, innovación normativa y una estrategia económica que promueva la producción, el mercado interno y la generación de empleo de calidad.
Desde que llegó el actual gobierno, su plan económico pulverizó 21 mil empresas y casi 300 mil puestos de trabajo, con los niveles más bajos de utilización de la capacidad instalada y, por primera vez, inversión extranjera negativa. Para crear trabajo, en un mundo hoy proteccionista, hace falta emprender políticas federales de desarrollo e industrialización.
Por todo lo expuesto, reiteramos nuestro rechazo a la reforma laboral del gobierno nacional y a la orientación económica que la sustenta. Convocamos a todas las fuerzas políticas a defender un activo central de la sociedad argentina: el sistema de derechos sociales y laborales construido a lo largo de décadas con el aporte de distintos espacios políticos y actores sociales.
La Argentina necesita modernizar su legislación laboral para ampliar derechos y promover el trabajo formal, no para retroceder en materia de protección. El futuro se construye asegurando derechos, progreso y desarrollo.
Ese es el camino que proponemos y que estamos dispuestos a debatir en el marco del diálogo democrático y el respeto institucional.
Nuestro desafío es construir una alternativa federal, solidaria y democrática que le diga a nuestro pueblo que este presente de angustia no va a durar para siempre, que un futuro distinto es posible. Que hay otro camino y estamos acá para recorrerlo.
Lo que logró Álvarez Agis es exactamente lo que, como oposición, debemos hacer.
Proponer nuevos debates e ideas.
Demostrar que hay otras formas de resolver los problemas.
Del otro lado van a demonizarlas y decir que no sirven para nada… eso no importa.
Cuando su modelo fracase -porque va a volver a fracasar- esas ideas que hoy son agredidas: van a tomas otro peso y dimensión.
Es momento de escupir cada propuesta en la que confiemos. Cada idea. Cada alternativa. Cada discusión.
Volver a apropiarnos del lenguaje que estos lúmpenes cooptaron. Dejar de llamar “héroes” a los evasores… y “robo” a los impuestos. Dejar de repetir como loros que la inflación es un impuesto, que en Argentina la carga impositiva es distinta a otros países… o que las inversiones no llegan porque hay impuestos caros.
(Mantras infundados que se pueden refutar en dos segundos mirando los últimos 20 años de historia del país).
Hay que volver a discutir con la misma seguridad que Álvarez Agis.
No hay que hacerlo solo con la economía. Hay que hacerlo con todo.
Menos debates sobre liderazgos y más discusiones sobre ideas.
Por eso nuestra responsabilidad es explicar, ser precisos y contundentes, porque no puede haber un solo empresario pyme, estudiante, docente o jubilado que acompañe este modelo.
Contra una derecha que nos quiere ver resignados, vamos a demostrar que hay otro camino: el de la educación y la salud pública, la ciencia, la tecnología y la industria argentina.
Ayer, en la Cámara de Diputados... Extraordinario discurso del Diputado Nicolás Massot sobre la postura del Gobierno de Javier Milei en Naciones Unidas acerca de la existencia de los dos Estados; Israel y Palestina… y la responsabilidad del Gobierno de Benjamín Netanyahu en el genocidio en Gaza… Honra la tradición diplomática de la Argentina.
claro que festejando, nos alegran las victorias del peronismo que gestiona y conduce, les mandamos un saludo lxs compañerxs del "movimiento derecho al fracaso" como les gusta llamarnos 💋