Argentina debe ser el único caso de un país que desarrolla capacidades científicas y tecnológicas durante décadas hasta obtener logros notables, para luego destruirlas absurdamente por la simple imbecilidad de sus élites. No conozco otro caso así.
Bélgica no le pudo ganar a Egipto y está en Cuartos.
España no le pudo ganar a Cabo Verde y está en Cuartos.
Argentina le ganó a los dos, y está en Cuartos.
Pero el que tiene la llave fácil es Argentina.
En 1696 el gobierno inglés inventó una forma ingeniosa de cobrar impuestos sin preguntarle a nadie cuánto ganaba.
Contó las ventanas de cada casa.
La lógica era quw más ventanas significaba más riqueza, así que más ventanas significaba más impuesto.
El resultado fue que durante 155 años los ingleses tapiaron sus propias ventanas con ladrillos para pagar menos.
Y los edificios todavía lo muestran.
Caminás por Bath, por Edimburgo, por cualquier ciudad con arquitectura georgiana y vas a ver algunas paredes con rectángulos de ladrillo donde claramente había una ventana.
Esto también se los dirá el guía turistico.
Lo que pasó después es un caso perfecto de lo que Bastiat llamaba lo que no se ve.
El parlamento veía la recaudación, lo que no veía era lo que estaba pasando adentro de esas casas.
Sin ventanas no hay luz natural, sin luz no hay ventilación, sin ventilación tenés el ambiente perfecto para que se propaguen enfermedades.
Tifus, viruela, cólera.
Pisos enteros de edificios quedaron sin una sola ventana.
En 1766 el gobierno bajó el umbral a siete ventanas.
La cantidad de casas con exactamente siete ventanas se redujo en casi dos tercios de un año al otro.
Porque los dueños tapiaron la séptima ventana para quedar justo por debajo del límite.
El incentivo era transparente, cada ventana que tapabas era plata que te ahorrabas.
Y la gente respondió exactamente como predice la teoría, ajustando su comportamiento al incentivo que el Estado creó.
En 1781 un brote de tifus en un solo edificio de seis familias infectó a 52 personas según registros médicos del Dr. John Heysham.
La causa directa fue la falta de ventilación.
Para 1845 el informe sanitario de Sunderland era que el tapiado de ventanas motivado por el impuesto era en muchos casos la causa primaria de enfermedad y muerte entre los inquilinos más pobres.
Y acá viene lo perverso.
El impuesto se vendió como progresivo, la idea era que pagaran más los ricos
Los ricos tapiaron ventanas en pisos superiores y siguieron viviendo bien.
Los pobres vivían en edificios donde el propietario tapió todo lo que pudo y les pasó el costo restante en alquileres más altos.
El impuesto progresivo terminó siendo un impuesto a la salud de los pobres.
El impuesto a las ventanas duró 155 años.
Se derogó en 1851 después de que los médicos lograron lo que los economistas no pudieron, demostrar que el impuesto estaba literalmente matando gente.
Pero pensalo un segundo.
Durante un siglo y medio, el Estado cobró un impuesto que producía enfermedad y muerte entre los más vulnerables.
Lo sabían desde principios del siglo XVIII, os panfletos y las protestas empezaron casi al instante.
Y el impuesto siguió.
Porque ningún impuesto se deroga fácil, una vez que el Estado tiene una fuente de ingresos, la defiende con la misma lógica que usó para crearla.
Y siempre hay un argumento para mantenerla un año más.
Cada impuesto distorsiona, cada distorsión tiene un costo real que no aparece en ningún presupuesto.
Evolución de la deuda Pública desde 2001 a la fecha:
Podio de los enfeudadores seriales del periodo.
🥇1er puesto: Alberto Fernández
USD177mil millones.
🥈2do puesto: Cristina Kirchner
USD144 mil millones.
🥉3er puesto: Mauricio Macri
USD60mil millones.