La vida me demostró que no puedes controlar la lealtad de alguien, son tan libres como el viento, las personas son como ellas quieren ser, sin importar lo que tu signifiques para ellas.
Hay dos tipos de personas: las que asumen el daño que hacen y las que no. Todo el mundo se equivoca pero no cualquiera está dispuesto a aceptarlo, disculparse, cambiar y construir. Aquí la diferencia