Al final los jodidos somos los ciudadanos, los que pagamos impuestos, tenencias, y pendejadas que se les ocurren, aunque sabemos en los bolsillos que terminan estos.
Y de los narcotraficantes, que no tienen regla alguna, hacen y deshacen a su antojo, y lo peor, que lo anterior y esto no existen el uno sin el otro en México.