35 años, copa en mano, barrio de moda.
—Es imposible alquilar.
Los caseros son unos parásitos.
El Estado tiene que intervenir YA y fijar los precios.
Te suena el discurso, ¿no?
Mientras, en el bolsillo lleva un iPhone de 1.200€ a plazos.
Paga 80€ al mes en plataformas que ni usa.
Cena fuera 2 veces por semana en el mismo barrio donde “no puede” vivir.
Y ya está mirando vuelos a Tailandia para agosto.
Pero el problema es el “casero especulador”.
Le preguntas dónde busca piso.
No falla:
—Hombre, en el centro. Donde pueda salir y hacer planes.
Traducción:
quiero vivir en zona top con sueldo normalito.
No está enfadado con el mercado.
Está enfadado con la realidad.
Porque lo que quiere no es pagar un alquiler más justo.
Lo que quiere es que el Estado obligue a otro a financiarle el capricho de vivir en el barrio de moda.
Sacas la calculadora (la de verdad, no la ideológica):
—Con lo que te dejas en cenitas, caprichos y postureo, podrías pagar un alquiler normal… en un barrio normal.
Se pica:
—Es que no es justo tener que renunciar a mi estilo de vida por un piso.
La vivienda es un derecho.
La frase que nadie le ha dicho a la cara es esta:
No tienes un problema con el capitalismo.
Tienes un problema con las matemáticas.
Quieres el estilo de vida de un directivo
con el sueldo de un becario.
Y como no te salen las cuentas,
en vez de ajustar gastos,
prefieres que Papá Estado apriete al propietario
para que tú sigas quemando el sueldo en experiencias.
Tu libertad para fundirte la nómina en ocio es sagrada.
La libertad del casero para decidir qué hace con SU propiedad te parece fascismo.
Luego vendrán los ofendidos:
—Es que los sueldos son una mierda.
—Es que la vivienda debería ser pública y barata.
Todo eso puede ser verdad…
y a la vez también puede ser verdad esto:
No puedes tenerlo todo,
al precio que quieres,
donde quieres,
sin renunciar a nada
y encima exigiendo que otro ponga la diferencia.
A eso no se le llama derecho.
Se le llama inmadurez.
Alguien me puede explicar que pinta una Ministra de Trabajo en los Oscar, si ya en los Goyas no pinta imaginate en los Oscar.
He visto políticos con poca vergüenza pero ésta se lleva la palma.
Antiyanki y anticapitalista pero ahí está.
30 escaños tiene en Castilla y León un partido que amañó sus primarias, colocó a familiares y putas con dinero público en puestos de responsabilidad y causó casi 50 muertes en un accidente ferroviario hace solo 2 meses.
España está enferma.
Desde 2018, desde que está Pedro Sánchez en el gobierno:
La vivienda ha subido un 60%.
El precio de los alquileres un 40%.
La inflación un 25%.
La gasolina un 20%.
La luz un 25%.
Los coches nuevos un 40%
La fruta un 35%
La carne un 45%
El pescado un 40%
La presión fiscal sobre los hogares un 10%.
Para cuando te cuente Pedro Sánchez que no llegas a final de mes por culpa de Trump.
🚨 DESPLIEGAN antidisturbios en la UAB por charla de Vito Quiles, periodista crítico con el gobierno. La libertad de expresión universitaria está rota en España y dominada por un monopolio ideológico de izquierda radical.