Hehehe~! Mayano TopGun here! ..Hwehhh!? You don’t know who I am!? I’m the cutest student in Tracen Academy!! A prodigy genius and ace pilot too~. ..You still didnt know!? Mhh~! Well! Now you do! And from now on we are besties! Because I said so! Hehe!
#UMATWT#UMATTER#PARODYTWT
Lo de Sepang deja una enseñanza enorme para la Argentina: no alcanza con querer volver a la Fórmula 1 cuando aparece una vacante. Hay que estar preparado antes de que la vacante aparezca.
Cuando una situación extraordinaria obliga a modificar el calendario, como está sucediendo por el conflicto en Medio Oriente, la F1 no tiene tiempo para esperar licitaciones, repavimentaciones, construcción de boxes, nuevas vías de escape y meses de trámites. Busca circuitos homologados, con infraestructura y capacidad organizativa, que puedan levantar la mano y decir: “Estamos listos”.
Eso hizo Sepang. Hace nueve años que Malasia no recibe a la Fórmula 1, pero su circuito estaba disponible y en condiciones. Por eso pudo recuperar una carrera prácticamente de un día para el otro. Y por esa misma razón aparece Imola como una posible alternativa si también se complican Qatar y Abu Dhabi.
Ahí está la verdadera importancia de la remodelación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez. No es solamente hacer una pista más moderna o recuperar un lugar histórico: es darle a la Argentina una herramienta que hoy no tiene.
Las obras comenzaron en enero y siguen dentro del plazo previsto. Ya se trabaja en la nueva pista, el paddock, las estructuras de servicios y la zona de boxes. Además, el viejo kartódromo disputó su última competencia y desde el 20 de julio comenzó a intervenirse ese sector para prolongar la histórica Horquilla Larga, una modificación clave de la segunda etapa del proyecto pensado para que el circuito pueda aspirar a la homologación FIA Grado 1.
Se proyectan 32 boxes, nuevas vías de escape, tribunas, defensas, tecnología y toda la infraestructura necesaria para recibir eventos internacionales. Primero llegará MotoGP en 2027 y, si se completan los trabajos y la FIA concede la homologación, Buenos Aires quedará técnicamente en condiciones de recibir a la Fórmula 1.
Y lo digo convencido: si hoy tuviéramos el Gálvez terminado y homologado, la Argentina estaría sentada en la mesa con muchísimas posibilidades de ofrecer una carrera después de Interlagos este mismo año. Quizás finalmente se elegiría otra sede, porque también pesan la logística, el contrato y el dinero, pero seríamos una alternativa real. Hoy, sencillamente, no podemos serlo porque todavía no tenemos el circuito listo.
A partir del próximo año, mientras se trabaja para conseguir una fecha fija, Argentina podría convertirse en uno de los pocos países de la región con un circuito Grado 1 disponible, una ciudad capaz de organizar un evento de semejante magnitud, una estructura promotora, decisión política, un piloto argentino en la parrilla y un público que ya demostró sobradamente su pasión.
Tener el circuito terminado no garantiza que la Fórmula 1 vuelva. Pero cambia completamente nuestra posición: dejamos de pedir que nos hagan un lugar y pasamos a estar preparados para aprovecharlo cuando aparezca.
La fecha fija se negocia. Las oportunidades inesperadas se aprovechan. Pero para las dos cosas, primero hay que tener dónde correr. 🇦🇷