Llegas a una edad donde solo quieres estar al lado de un hombre que ya dejó atrás su etapa de niño; sin mentiras, estable, enfocado en él, en ti y en construir algo sano y duradero.
La depresión de los 25/30 es entender que nadie viene a rescatarte.
Ni una pareja, ni un trabajo, ni un golpe de suerte.
Sos vos, con lo que hiciste y con lo que no.