La cara de la derrota. Ni miles de millones de pesos desviados para satisfacer su ego fueron suficientes para esconder lo obvio: ayer se acabó su gobierno, ayer dejó de ser el jefe del estado, para regresar, oficialmente, a ser lo de siempre, el simple líder de un grupo político
No se cuál de las dos tuvo más gente, pero la de hace dos semanas fue la más bella, en ella no hubo filas interminables de camiones, ni tortas, ni acarreados, sólo hubo un corazón, que no se nos olvide nunca 🙂