No pierdas la fe. No dejes de confiar. Mírate: date cuenta de lo fuerte que eres y del poder que tienes. Has pasado por un montón de cosas, tal vez varias que no merecías, pero siempre te sobrepusiste. Las heridas te hicieron abrir los ojos y ahora puedes ver las cosas hermosas que tiene la vida. Mereces ser muy feliz.