Seguí festejando triunfos de Belgrano porque hace dos décadas que te caés a pedazos y cada año que pasa sos más chico y ridículo, club microbio y recontra mil re garchado por todo el continente
Una cosa es el desahogo de los de boca, es lógico. Gallardo los hizo sufrir por demás, los llenó de dolor y les dejó cicatrices imposibles de borrar.
Lo llamativo es ver a hinchas de clubes diminutos, que ni entraban en el radar, festejando su salida con tanto asco y resentimiento.
Evidentemente el Muñeco no solo marcó una era, sino que sometió al futbol argentino en general. Los obligó a mirarse al espejo y descubrir lo minúsculos que eran.