En la Biblia, cuando Job lo tenía todo, oraba. Cuando no tenía nada, seguía orando. ¡ORAAAAAAAAA! Porque la oración no se trata de tus circunstancias, se trata de quién es Dios.
No idealices el amor. No porque amas a alguien significa que todo saldrá bien. El amor es un ingrediente importantísimo, pero no es suficiente para tener una relación próspera. Necesitas de reciprocidad, comprensión, empatía, paciencia, perdón. Sin estos ingredientes, por más amor que haya, un lazo puede morir.
Si en verdad deseas una relación sana, debes tomar responsabilidad y ponerle empeño todos los días, pues el amor es así... se construye a diario.