No importa cuánto ames a un hombre, tu amor no le va a ganar nunca a su crianza, a los años donde nadie lo escuchó, a los padres que no lo vieron, a la idea mediocre del amor con la que creció. Y mucho menos a su fachada de autosuficiencia.
Es increíble como una sola acción puede cambiar por completo la perspectiva que tenías de una persona. A veces, basta un detalle para entender que no todo era lo que parecía.