📸 #ACTUALIDAD | En el día de hoy, Nuestra Señora de la Palma, ha amanecido ataviada para el nuevo Tiempo Ordinario del mes de Julio y Agosto.
Trabajo de nuestro hermano y vestidor D. Antonio Villar Moreno.
Tres jóvenes orinan en la mezquita de Córdoba . No es un gesto de barbarismo espontáneo: la escena es grabada y su reproducción celebrada en redes por ultraderechistas. La policía española no vé motivo de investigación
El 25 de noviembre de 1777 Carlos III emitió una Real Cédula que marcó el fin del Barroco exuberante y la imposición definitiva del Neoclasicismo en España e Hispanoamérica.
El motivo principal (o al menos la excusa legal) fue la prevención de incendios. Los retablos de madera, al estar tallados, dorados y llenos de aceites y barnices, eran auténticas piras en potencia. Carlos III argumentaba que el uso de materiales combustibles en el altar mayor ponía en riesgo no solo el edificio, sino la vida de los fieles.
Detrás de la seguridad estaba el control artístico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Los ilustrados consideraban que los retablos barrocos de madera (especialmente los de estilo churrigueresco) eran "bárbaros y extravagantes".
El caso de la Iglesia de Santa Eulalia en Murcia es uno de los ejemplos más directos de la aplicación de la normativa de Carlos III.
Representa el choque frontal entre la tradición barroca local y el nuevo orden neoclásico impuesto desde la Corte.
En la década de 1760 se proyectó una renovación de la iglesia. Los maestros locales, imbuidos en la riquísima tradición del barroco murciano (influenciados por la estela de Francisco Salzillo), planeaban un templo lleno de dinamismo y madera tallada, sin embargo, al coincidir con el auge de las reformas ilustradas, el proyecto tuvo que pasar por el filtro de la Real Academia de San Fernando.
El gran arquitecto neoclásico Ventura Rodríguez, que actuaba como censor de la Academia, rechazó los diseños tradicionales. Bajo su supervisión y la de sus discípulos, en Santa Eulalia se cumplió estrictamente la prohibición de grandes retablos de madera dorada para el altar mayor, al ser sustituida por una arquitectura fingida que imita el mármol sobre estructuras de obra, creando una apariencia de solidez pétrea.
El autor de las excelentes pinturas fingidas y la arquitectura ilusoria (conocida técnicamente como trompe-l'œil o trampantojo) fue el pintor y arquitecto Paolo Sestari.
Sestari fue un artista de origen italiano que trabajó activamente en la Región de Murcia durante el último tercio del siglo XVIII.
Su intervención en Santa Eulalia es fundamental porque permitió que el templo cumpliera con la Real Cédula de Carlos III de una manera creativa y económica.