En Colombia jamás saldremos del atraso porque la gente es terriblemente ruidosa, se sube uno a un bus hay ruido, va uno a una cafetería todo mundo gritando, va uno a lugares públicos y no hace falta el que pase con un bafle a toda mierda, etc.
@RafaNietoLoaiza@AlvaroUribeVel De acuerdo, pero estas tergiversando el mensaje, el no está diciendo que los congresistas no van a tener ningun espacio de intermediación, esta diciendo que no será su única vía para acceder a comunicarse con el gobierno nacional...
Cuando pensaste que el desamor te iba a convertir en una bandida 3.0 pero en realidad solo tuviste una muerte en el ego y un cambio radical en tu forma de ver las cosas y como consecuencia perdiste la necesidad de aprobación y ahora no puedes sentir atracción por nadie
Thank you to Erling Haaland for teaching us what a healthy masculinity *really* looks like- kindness, friendliness, fun, being extremely tall and athletic and rich
Estoy en contra de llamar justicia social al robo.
Estoy en contra de llamar lucha de clases a la envidia.
Estoy en contra de llamar explotación al resentimiento.
Estoy en contra de imprimir billetes y llamarlo crecimiento.
Estoy en contra de sustituir el mérito por una cuota de género.
Estoy en contra de premiar el fracaso y castigar el esfuerzo.
Estoy en contra de creer que un político sabe mejor que tú cómo gastar tu dinero.
Estoy en contra de llamar derechos a las promesas que pagan otros.
Estoy en contra de convertir la universidad en una fábrica de activistas.
Estoy en contra de creer que el éxito ajeno es una injusticia.
Estoy en contra de que tengamos que financiar el estilo de vida de los revolucionarios profesionales.
Y estoy en contra de quienes predican igualdad mientras viven de los impuestos de los demás.
@LeBunkerBtc Je pense que cela va s'accélèrer.
On focus sur la France mais tous les pays sont tirés vers le bas.
Et comme il faut contrôler les peuples pour éviter une révolte, on ira vers toujours plus d'autoritarisme.
La dernière liberté sera celle de se taire et d'obéir.
@jeankobaa@LeBunkerBtc La France n’est pas vraiment au top non plus en ce moment. Ne souhaite pas aux autres ce que tu ne voudrais pas pour toi. On est tous dans le même bateau.
Tienen que dejar la tontería de querer comparar al petrismo con la socialdemocracia del norte de Europa. La izquierda del caribe latino es indigenista y anticapitalista. Los países del norte de Europa tienen economía social de mercado, no andan quebrando empresas, sus sindicatos son responsables y no van a paro para hacer demandas exorbitantes, no están en contra de la empresa privada, ni la asfixian, ni odian a los ricos.
Un llamado a los que piensan votar en Blanco
No soy abelardista. No pertenezco a la manada, no repito “firmes por la patria”. De hecho, si Abelardo de la Espriella llega a la Presidencia, seguramente ejerceré frente a su gobierno el mismo control ciudadano que hice con los gobiernos de Duque y Petro.
Pero en esta elección tengo una convicción: desde el punto de vista democrático y moral no hay equivalencia entre las dos opciones. Mi voto será por Abelardo de la Espriella, no como acto de adhesión incondicional, sino como decisión de defensa constitucional frente a la continuidad de un proyecto que, a mi juicio, representa un riesgo inminente para la democracia .
Y Negar ese riesgo, a estas alturas, exige una dosis muy alta de ciego sesgo. Pues las alternativas que tenemos al frente no son iguales.
Sobre la candidatura de Cepeda: gobernadores, alcaldes, altos mandos militares y distintos medios han advertido las presiones de grupos armados sobre la población para coaccionar el voto. Y el país no puede normalizar que el “voto fusil” se convierta en parte del lenguaje electoral ordinario.
Esa es, quizá, una de las mayores derrotas morales de nuestra época: que, pese a esas denuncias, algunos pretendan hacernos creer que Cepeda " se la juega por la vida" o que representa la opción más ética.
A ello se suma otro riesgo: la continuidad del proyecto constituyente . Cepeda últimamente ha sido ambiguo sobre el tema, para facilitar adhesiones oportunistas, pero nadie puede ignorar que la constituyente es pieza central del proyecto político petrista. Y la historia latinoamericana enseña que las democracias también pueden desmontarse invocando al pueblo y reformando las reglas del juego desde adentro.
Además, Cepeda es la continuidad de un gobierno marcado por la corrupción, la destrucción del sistema de salud, el deterioro de la seguridad, la complacencia frente a estructuras armadas y el irrespeto permanente por los límites institucionales. Que ha degradado la dignidad presidencial. Por eso, un voto por él es legitimar esa forma de gobernar.
Pero incluso si alguien considera que ambas opciones son igual de malas, populistas o riesgosas, hay una razón institucional para no ponerlas en el mismo plano: con Abelardo seguiremos teniendo Constitución del 91, separación de poderes y herramientas para hacer oposición. Con Cepeda, en cambio, estaríamos ante una reelección material del petrismo, pero con muchos menos contrapesos.
Y es que Cepeda iniciaría gobierno con fiscal, procurador y contralor elegidos por Petro; consolidará mayorías en la Corte y en el Banrepública; y contará con una bancada significativa en el Congreso, reforzada por mermelada. En ese escenario, los controles que limitaron parcialmente a Petro dejarán de funcionar.
El resultado sería lo que el profesor Mauricio Gaona llama una dictadura constitucional: un régimen que conserva apariencia de democracia, pero vacía de contenido la separación de poderes, los controles institucionales y el sistema de pesos y contrapesos.
Por eso, más allá de simpatías o antipatías personales, esta elección exige un balance serio. No se trata de escoger un líder perfecto. Se trata de preservar las condiciones mínimas para seguir discutiendo en libertad, haciendo oposición y defendiendo la democracia.
Frente a Abelardo, habrá control, crítica y oposición. Frente a Cepeda, el riesgo es que mañana ya no existan las mismas herramientas para ejercerlas.
I don’t give a shit about Elon becoming a trillionaire. Good for him.
Focus your hate where it belongs: on our own government becoming millionaires off our tax dollars while calling it “public service.”
That’s the real grift, you braindead parasites.
El miedo a la reducción del Estado en Colombia bajo el argumento del "desempleo" es el síntoma de la servidumbre voluntaria de Étienne de La Boétie.
Nos han enseñado a mirar únicamente lo evidente y a ignorar lo fundamental.
Cuando se propone eliminar el exceso de burocracia, el pánico colectivo se enfoca en el funcionario que deja de recibir un sueldo, pero casi nadie se pregunta cuántos empleos reales, viables e invisibles se destruyeron en el sector privado para poder pagar ese salario estatal.
La burocracia no se financia con dinero que cae del cielo, se financia con el fruto de tu trabajo.
El empleo público es una transferencia forzosa.
El sector privado crea valor: Un empresario arriesga su capital, produce un bien o servicio que la sociedad valora y, si tiene éxito, genera empleo sostenible. Su ganancia depende exclusivamente de hacer la vida de los demás más fácil, productiva o barata.
El sector público consume valor: El burócrata no produce nada que el ciudadano compre voluntariamente. Su salario proviene de los impuestos, es decir, del fruto del trabajo de otro. Cada peso destinado a mantener un cargo inútil es un peso que se le arrebata a un comerciante, a un agricultor o a un empresario que habría invertido ese dinero en expandir su negocio y contratar personal verdaderamente productivo.
El Estado no crea empleo, simplemente reasigna recursos de manera ineficiente: destruye puestos de trabajo reales en la economía productiva para sostener puestos artificiales en las oficinas del gobierno.
El burócrata suele ser un freno del progreso. El daño de la hipertrofia estatal no es solo el costo financiero. El burócrata, por la naturaleza de su cargo, necesita justificar su existencia. ¿Cómo lo hace? Creando regulaciones, trámites, permisos, restricciones y trabas.
Un exceso de funcionarios se traduce inevitablemente en un laberinto legislativo que asfixia a las micro, pequeñas y medianas empresas. El burócrata no solo es un consumidor neto de la riqueza ajena; es, además, un obstáculo para la creación de nueva riqueza. Cuantos más reguladores existen, más difícil y costoso se vuelve emprender legalmente, lo que empuja a millones de colombianos a la desprotección de la informalidad.
Reducir el Estado no es generar miseria, es liberar las fuerzas productivas de la nación.
Al recortar la burocracia innecesaria, se reduce drásticamente el gasto público.
Al reducir el gasto, se abre el camino definitivo para bajar la asfixiante carga tributaria.
Con menos impuestos, el capital se queda en los bolsillos de quienes saben multiplicarlo.
Cuando el dinero permanece en manos de los ciudadanos, la inversión se dispara, la innovación florece y se crean empleos genuinos, bien remunerados y estables. El burócrata despedido tendrá que migrar hacia el mercado libre, transitando de ser un extractor de recursos a convertirse en un productor de valor.
Mantener una burocracia inflada por "compasión" o por miedo al desempleo es condenar a Colombia al estancamiento eterno. La verdadera compasión económica no consiste en perpetuar estructuras parasitarias que empobrecen a los trabajadores mediante la inflación y los impuestos. La verdadera compasión consiste en devolverle la libertad al mercado para que cualquier ciudadano, mediante su propio esfuerzo y sin pedirle permiso a un funcionario, pueda prosperar.
Menos Estado no es menos bienestar, es más libertad, más producción y la única vía real hacia la riqueza.
@dandressilva01@NorelaZ05 Por eso mismo tiene unas altas probabilidades porque el pacto histórico es mayoría en el congreso, esa via ya la tienen pavimentada.