El impresionante crecimiento de los apartamentos turísticos (AT) en los barrios de Sevilla da miedo. La @AndaluciaJunta y el @Ayto_Sevilla pueden frenarlo si quisieran de verdad. El negocio no puede estar por encima de los vecinos https://t.co/zChK5FVyNZ vía @diariosevilla
Yo no sé lo que se encontraría uno paseando por el centro de Sevilla hace 30-40 años. No lo he vivido. Pero ayer, en un simple paseo, me paré a hacer recuento de lo que veía: Cheesecake, crumbl cookies, torrijas con sirope, abanicos, tortillas de patatas de sabores, bocatas de jamón a 15€, kukuchurro, souvenirs, “helado italiano”, Carrefour express…
¿Dónde está Sevilla ahí? Y porque no he abierto el melón de los AT. Que es infinito.
Dentro de nada, no existirá diferencia alguna entre pasear por el centro de Sevilla y pasear por el centro de Barcelona. La identidad completamente perdida.
Parafraseando a nuestros colegas palermitanos, hasta los cojones de la mercantilización de su ciudad.
SEVILLA IS NOT FOR RENT
Los espacios públicos pertenecen a todos. Reivindicamos el derecho a vivirlos libres de aprovechamiento privativo.
Qué maravilla. Han conseguido que no me guste el centro. Es inhóspito, es sucio, ha perdido cualquier tipo de personalidad, y sólo quedan no más de cinco locales donde no te traten como una molestia. Enhorabuena a todos, cargarte una ciudad como Sevilla es una verdadera hazaña.
Un ego tan grande que se llega a comparar incluso con la Expo del 92.
Al final Sevilla le debe agradecer que este usando casi gratis un monumento de la ciudad para su propio beneficio.
La plaza de España ahora mismo.
"Artículo 19. Se cuidará de forma especial el proceso de montaje y desmontaje de los elementos e instalaciones precisas, empleándose medios de transporte y acopios... En ningún caso se admitirá el uso de MAQUINARIA PESADA... ".
Los espacios públicos son un lugar ideal para la lectura. Hoy hemos disfrutado de un buen libro junto a los amigos de El Club de los Raros en la emblemática Alameda de Hércules 📖.
@ClubDLosRaros
Mucha gente se acerca a preguntarnos por el nombre de esta marcha cuando la interpretamos
Es su marcha, 𝗗𝗼𝗺𝗶𝗻𝗲 𝗗𝗲𝘂𝘀 𝗡𝗼𝘀𝘁𝗲𝗿 de Luis Manuel Catalán, dedicada a @misericordiaXVI y que interpretamos el pasado 16 de mayo en su Salida Extraordinaria
📲 #𝗦𝘂𝗲𝗻𝗮𝗠𝗮𝗶𝗿𝗲𝗻𝗮
☑️EL DERECHO A SEVILLA
Vender una ciudad no tiene perdón. Y lo que está ocurriendo en Sevilla no es una deriva accidental ni un efecto colateral del turismo: es una decisión política sostenida en el tiempo, hoy llevada a su máxima expresión por una continuidad de gobiernos que han convertido la ciudad en un activo económico antes que en un espacio de vida.
Hace años lo advertimos. Éramos pocos, dispersos, desde colectivos vecinales, plataformas ciudadanas, voces académicas y militantes urbanos. Entonces se nos decía exagerados, alarmistas, incluso enemigos de la ciudad. Pero lo que denunciábamos no era una cuestión estética ni una reacción contra los visitantes. Era algo mucho más profundo: la transformación de Sevilla en un objeto de rentabilidad, en una ciudad gestionada desde fuera y para fuera. Hoy la evidencia es imposible de ocultar.
La turistificación no ha sido un fenómeno limitado a la zona monumental. Ha sido una estrategia de expansión constante, silenciosa y eficaz, que ha ido colonizando barrios enteros, desplazando población residente, expulsando vecinos y rompiendo los vínculos sociales que daban sentido a la vida urbana. No es un proceso superficial: es una reconfiguración estructural de la ciudad. La vivienda, convertida en activo especulativo, ha dejado de cumplir su función básica. Acceder a un hogar en Sevilla se ha convertido en un privilegio. Mientras tanto, la presión turística y la proliferación de alojamientos de corta estancia han tensionado el mercado hasta hacerlo inasequible para buena parte de la población local. El resultado es conocido: expulsión silenciosa, envejecimiento forzado de los barrios, pérdida de identidad y comunidad. Donde incluso se engaña al turista con una ciudad falsa y sin pulso.
El sevillano paga sus impuestos, pero el espacio público, por su parte, ha dejado de ser plenamente público. Se fragmenta, se privatiza de forma directa o indirecta, se somete a la lógica del evento permanente. Calles cortadas, plazas y calles ocupadas por veladores, terrazas en expansión, actividades diseñadas para el consumo rápido. La ciudad se reorganiza no para ser vivida, sino para ser consumida. Se nos habla de “turismo de calidad” como si fuera una garantía ética, pero lo que se impone es otra cosa: una economía urbana subordinada al visitante, donde la vida cotidiana del residente se vuelve residual. No es turismo: es una forma de extracción económica del espacio urbano.
Y cuando se denuncia esta situación, se recurre a una estrategia conocida: acusar de “turismofobia” a cualquier crítica. Pero esa etiqueta no es inocente. Funciona como un dispositivo de deslegitimación política, una cortina de humo que intenta ocultar lo esencial: el conflicto entre el derecho a la ciudad y su mercantilización total. Lo que está en juego no es el rechazo al visitante, sino la defensa de la ciudad como espacio habitable. Sevilla no es un decorado, ni un recurso infinito para la inversión, ni un parque temático de consumo global. Es, o debería ser, un tejido de vida cotidiana, de relaciones, de memoria y de futuro compartido.📷Sevilla, plaza de Moravia. 2019.
@iconicafest usa el cartel de @NuriaBarreraBel sin permiso y haciendo un uso ilícito de la propiedad intelectual.
El estar acostumbrados a hacer lo que les viene en ganas crea estos hábitos.
🦺 En el Día de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, en #Atalaya ponemos el foco en lo más importante, las personas.
La seguridad es parte de cómo trabajamos cada día. Iniciativas como 'Reto Daño Cero' y 'Liderazgo en campo' nos ayudan a mejorar y prevenir riesgos entre todos.