AGENDA SEMANAL
Lunes: Empieza con ganas.
Martes: Da lo mejor de ti.
Miércoles: Trabaja, pero sé feliz.
Jueves: ¡Ánimo! Lo vas a conseguir.
Viernes: Sal por ahí.
Sábado: Dedícate a fluir.
Domingo: Descansa, no te vas a arrepentir.
En esta semana Dios:
1. Te bendecirá
2. Te sostendrá
3. Te proveerá
4. Te acompañará
5. Te sanará
6. Te perdonará
7. Te quitará tus miedos
8. Te librará del mal
9. Te dará La Paz
12 de julio
Las personas ya no se escuchan a sí mismas,
¿Cómo te van a escuchar a ti?
Las personas ya no tienen tiempo para sí mismas,
¿Cómo lo van a tener para ti?
Las personas ya no se respetan a sí mismas,
¿Cómo te van a respetar a ti?
Las personas ya no se cuidan a sí mismas,
¿Cómo te van a cuidar a ti?
No seas como la mayoría. Escúchate, dedícate tiempo, respétate y cuídate, porque solo aprendiendo a quererte bien a ti podrás querer bien a los demás.
El otro día me enteré de una historia que me indignó y, al mismo tiempo, me dejó una lección hermosa.
Había una madre soltera que llevaba diez años trabajando en la misma cafetería.
Conocía su trabajo a la perfección.
Nada más ver entrar por la puerta a sus clientes habituales, ya sabía exactamente qué querían: un café con leche sin lactosa y sacarina, tostadas de aceite con un vaso de agua; churros con café solo y dos sobres de azúcar; o el croissant con mermelada de albaricoque acompañado de un poleo menta.
Recordar esos pequeños detalles no es fácil.
Pero ella lo hacía con cariño y profesionalidad. Hasta que un día llegó un cliente que no era habitual.
La camarera se equivocó y le sirvió el café frío. Él lo quería caliente. No hubo mala intención, solo un error humano.
La mujer se disculpó, pero al parecer no fue suficiente para él.
Tras terminar su desayuno, el hombre decidió dejar una reseña en internet:
«¡Cuidado! En esta cafetería hay una camarera incompetente. No solo te pone el café frío, sino que ni siquiera se disculpa y te mira con prepotencia.»
Y le puso una sola estrella.
Esa reseña fue suficiente para que el jefe la regañara y, finalmente, la despidiera.
(Quizá solo estaba buscando una excusa para quitársela de encima, quién sabe).
Me indigné tanto que investigué un poco más. Y aquí viene la parte que me reconcilió con la vida:
Hoy esa misma camarera trabaja en la cafetería de enfrente. Y casi todos sus clientes habituales la siguieron.
Cambiaron de local solo para que ella siguiera atendiéndolos, porque sabían que era una gran persona, trabajadora y que lo hacía bien.
Moraleja: Haz siempre las cosas con el corazón, con cariño y con honestidad. Aunque haya personas malas, injustas o dispuestas a destruirte por un café frío, al final, la gente buena reconoce a la gente buena.
Y cuando llega el momento, te sigue.
¿Y a los malos?... Bueno, como hemos visto con el jefe de la camarera... la vida siempre termina poniendo a cada quien en su lugar.
¡Enhorabuena!
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—Malafama1981