OJO. La pregunta que más ha llegado en estos momentos: si el terremoto le destruyó el apartamento, ¿se acaba la deuda con el banco? No. Hay algo peor que casi nadie sabe. Y hay una salida. Abro hilo.
Presidente @petrogustavo, periodicazo.
Si en la plaza pública puede hablar del clítoris con tanta soltura, también podría hablar clarito de los maricas.
En un país que ha castigado lo distinto, las metáforas ya no alcanzan. A veces retratan mejor al autor que al destinatario.
Lo más fácil para Oviedo habría sido ir por la alcaldía de Bogotá, pero eligió el desafío mayor: apostarle a ser el líder que puede poner a dialogar a todos los sectores en un país altamente polarizado, abriendo conversaciones improbables y buscando lo mejor de cada uno aún cuando a la mayoría de ciudadanos en este momento les resulte más cómodo y emocionante habitar la política desde un bando que le declara la guerra al otro. Al mejor estilo Mockus.
¿Es rentable electoralmente apuntarle al milagro de la reconciliación, de la cooperación y de la acción colectiva en esta Colombia dividida? ¿Será posible que Oviedo, con su personalidad única y su generosidad y alegría características, pueda ablandar las barreras que impiden la conversación entre el uribismo y el petrismo?
El verdadero cambio en este país se va a dar cuando emerjan líderes que le apuesten de manera decidida a la cooperación entre todos los sectores sociales, en lugar de profundizar la división entre ellos.
La decisión de Oviedo en este contexto me parece increíblemente corajuda y valiente. Qué maravillosa tarea la que tiene.
A este gobierno se le está saliendo el país de las manos:
-Dejan perder $70.000 millones en vacunas.
-Destruyen el INVIMA.
-No planean fenómeno de El Niño
-No dan con licitaciones ni pagos de nómina
-Pierden sede Juegos Panamericanos
-Están implosionando el sistema de salud
-Cambian requisitos en entidades para nombrar politiqueros e incompetentes
-Les repele la meritocracia y los consensos
-Ejecución presupuestal (2023) más baja en una década
-Grupos armados fortalecidos y asesinatos de líderes sociales en ascenso
Y lo peor: ¡la culpa siempre es de otros!
Los no-petristas que votamos por Petro lo hicimos con la ilusión de ver un cambio. A mis electores que no estuvieron de acuerdo con ese apoyo en ese momento: les pido perdón.