Querido Dios:
Sé que tienes un plan perfecto para mi, regálame paciencia para esperarlo, consciencia para reconocerlo, dirección para seguirlo y constancia para permanecer en él.
No quiero que toda mi vida sea aprender a soltar. Por una vez, quiero encontrar un lugar donde pueda quedarme y descansar con la certeza de que no tengo que irme. Quiero conocer esa sensación de pertenecer, de construir raíces y sentir que finalmente estoy en casa.
El amor es que te busquen (y no lo sepas)
Porque a veces, tan solo puede ser alguien esperando en tu puerta, incluso cuando dijiste que no hacía falta.