Zarpada esa escena de La Odisea en la que Homero está cansado, come y se quiere acostar, vuelve a amanecer y entre diario y mates se pregunta “¿cuánto más?”
La arenga de Messi fue rara, las caras eran de velorio, se lesionaron los centrales, Scaloni sacó a Montiel que la estaba rompiendo, no patearon al arco en 120 minutos y se retiró el árbitro de la final, pero si crees que nos robaron te tratan de loco. El tiempo nos dará la razón
Antes de venir a Argentina, un conocido me dijo algo que en su momento no supe responder. Que Argentina estaba “un poco atrasada” porque no había muchas marcas globales. Y su gran ejemplo — que no había Pizza Hut. 😳
En ese momento dije “ok” y seguí con mi vida.
Después vine a Argentina. Y después volví. Y hoy — después de meses acá — entiendo perfectamente por qué no hay Pizza Hut en Argentina.
Porque Argentina no lo necesita. Porque ningún argentino que haya comido pizza porteña de verdad va a cruzar la puerta de una cadena internacional a pagar por cartón con tomate industrial. 😂
La pizza argentina es otra cosa. Masa alta. Generosa. Con ese queso que se derrite de una manera que no existe en ningún otro lugar del mundo.
Las pizzerías de barrio de Buenos Aires destrozan en sabor, en textura y en alma a cualquier franquicia global que se le quiera poner enfrente.
Pizza Hut no fue a Argentina porque Argentina tiene estándares. Porque cuando un pueblo come bien de verdad — y los argentinos comen bien de verdad — no se conforma con menos.
Eso no es atraso. Es exactamente lo contrario. Es cultura gastronómica real. Es saber lo que es bueno y negarse a aceptar una versión inferior solo porque viene con logo internacional. 💪
El problema no es Argentina. Es que ese tipo nunca tuvo el privilegio de comer pizza de verdad. Y eso — sinceramente — es su mayor desgracia. 😂🇦🇷
¡VIVA ARGENTINA! 🦁⚡️🇦🇷🇵🇹
#Argentina #Pizza #BuenosAires #VivaArgentina 😂
A los 40 años, Vozinha pasó de ser la gran historia del Mundial a firmar el mejor contrato de su carrera con Colo Colo.
El portero de Cabo Verde ganará 11 veces más que en su anterior club, el Chaves de Portugal.
Vozinha se vistió de gala y lloró a mares. Maravillosa historia.
Seremos unos fanfarrones, pero somos capaces de hacerle un chiste sobre nudos de corbata al verdugo que nos pone la soga al cuello. Para mí la gente que hace eso es invencible.