Queridos musulmanes de España:
Mi familia y yo hemos decidido mudarnos a un país musulmán. Todavía no hemos elegido cuál — seguimos comparando cuál ofrece el mejor paquete de beneficios.
Naturalmente, todos mis vecinos quieren venir también. Y los vecinos de mis vecinos. Y sus colegas. Y los colegas de sus colegas. En nada, medio país aparecerá con maletas y un vago sentido de derecho adquirido.
Como una gran comunidad cristiana, necesitaremos unos pequeños ajustes:
Por favor, empezad a construir iglesias inmediatamente. Iglesias de verdad, con campanas. Campanas bien fuertes, que se oigan desde la plaza del pueblo.
También necesitaremos cerrar ciertas calles una vez al año para nuestras procesiones. Tranquilos, no es cinco veces al día — no somos animales.
Cada supermercado debe tener cerdo de verdad, jamón serrano, chorizo, panceta y fabada en lata. Ahora somos minoría, así que tendréis que ser comprensivos y acomodaros a nuestro estilo de vida.
Traemos todos los perros. Esperad muchos Labradores felices dejando regalitos en vuestras aceras. Necesitaréis parques caninos, y tendréis que sonreír mientras los paseamos delante de vuestras mezquitas.
Ya que estamos, vuestras fiestas religiosas son un poco… demasiado. Podrían ofender a la comunidad cristiana, así que agradeceríamos que las eliminarais discretamente. Gracias.
En escuelas y lugares de trabajo, nuestros niños y empleados deben poder llevar crucifijos grandes, comer bocadillos de jamón en la cantina y, en general, irradiar vibra cristiana sin que nadie se escandalice.
También exigimos salas de oración en cada edificio, además de traductores porque no tenemos intención de aprender árabe.
Si algo de esto se rechaza, por favor enviad una lista de direcciones de comisarías para poder denunciaros por discriminación, cristianofobia y mala leche en general.
Una cosa más: si mis hijos queman vuestra bandera porque España acaba de ganar un partido de fútbol, por favor sed comprensivos. Les echaré una bronca muy seria. Incluso podría hacer que escriban “perdón” 50 veces.
Por último, queremos beneficios generosos, vivienda gratuita y dinero de bolsillo mientras “nos integramos” durante las próximas tres generaciones. Trabajar es opcional, obviamente. También queremos beber alcohol y apostar de vez en cuando en las carreras de caballos.
Y cuando hace buen tiempo nos gusta ir sin camiseta. Tened paciencia. Ya os acostumbraréis.
Agradecemos vuestra tolerancia por adelantado. Al fin y al cabo, ¡la diversidad es nuestra fuerza!
Atentamente,
Un Cristiano Muy Razonable
Cuándo la ignorancia sale a la luz, yo me espanto
1) VOTO A VOX, NO SOY TERRAPLANISTA
2) VOTO A VOX, SOY CATÓLICA, NO PRACTICANTE
3) VOTO A VOX, RESPETO LA HOMOSEXUALIDAD, TANTO CÓMO LA HETEROSEXUALIDAD
4) VOTO A VOX, CREO EN EL ABORTO
LO QUE NO ENTIENDO ES QUIEN OS LAVA EL CEREBRO, PARA PENSAR, Q LOS Q VOTAMOS A VOX, SOMOS UNA ESPECIE DE EXTRATERRESTRES
POR ÚLTIMO
VOTO A VOX Y SOY FEMINISTA, QUE YO SI SÉ EL SIGNIFICADO, DEFIENDO LA IGUALDAD DE DERECHOS, RESPONSABILIDADES Y OPORTUNIDADES ENTRE MUJERES Y HOMBRES
EL JABÓN LAGARTO
El jabón Lagarto no es un jabón. El jabón Lagarto es una autoridad. Es una presencia. Es el único producto de limpieza que no compras… lo heredas. Tú no vas al súper y dices: “Voy a probar el jabón Lagarto”. No. El jabón Lagarto aparece en tu vida como aparecen los traumas y las recetas de tu abuela: sin pedir permiso.
Porque vamos a hablar claro: el jabón Lagarto no limpia, humilla la suciedad. Tú manchas una camiseta con tomate y el Lagarto no la lava… la somete. Le dice a la mancha: “Aquí se acabó tu carrera, artista”. Ese jabón ha quitado más grasa que muchos entrenadores personales.
Y luego está el olor. Ese olor no es perfume, eso es disciplina. Eso huele a patio, a barreño, a una señora con bata que te mira y te deja temblando solo con decir: “Eso con Lagarto sale”. Y salía. Salía la mancha, salía la mugre, salía la tontería y, si te descuidabas, salías tú también restregado.
El jabón Lagarto sirve para todo. Para la ropa, para el suelo, para la cocina, para una llanta, para una persiana y, en algunas casas, sospecho que hasta para bautizar niños. Hay gente que tiene un botiquín en casa; nuestras madres tenían una pastilla de Lagarto y una fe ciega. “¿Te has caído?” Lagarto. “¿Hay grasa en la campana?” Lagarto. “¿Tu padre ha venido con una mancha rara en la camisa?” Lagarto… y luego interrogatorio.
A mí me hace gracia porque ahora todo viene con nombre de laboratorio suizo: “detergente ultra bio active sensitive no sé qué”. Cállate ya. Antes había una pastilla verde-marrón con nombre de reptil y eso limpiaba más que tu vida después de bloquear a tu ex. Nada de marketing, nada de influencers. El jabón Lagarto no necesita anuncio. Su publicidad era una abuela levantando una sábana blanca como si hubiera ganado una guerra.
Y ojo, que el Lagarto tiene pinta de producto sencillo, pero impone respeto. Tú lo ves ahí, cuadrado, serio, sin florcitas, sin colores pastel, sin “aroma a nube de verano”. No. El Lagarto viene a trabajar, no a seducirte. Es el funcionario de la limpieza: no sonríe, no promete, pero cumple. Y mejor que muchos.
De hecho, si el jabón Lagarto fuera una persona, sería ese tío seco del pueblo que no habla mucho, pero te arregla una lavadora, te poda un olivo y te da una lección de vida sin moverse del banco. Duro, eficaz y con pinta de haber sobrevivido a tres crisis, dos riadas y una boda gitana.
En resumen: el jabón Lagarto no es vintage, es inmortal. Es el Chuck Norris de la limpieza. Es el producto que ha pasado de generación en generación como si fuera una reliquia sagrada. Y mientras nosotros vamos por la vida pagando botes modernos con tapa ergonómica, el Lagarto sigue ahí, tranquilo, pensando: “Cuando queráis limpiar de verdad, ya sabéis dónde estoy”.
No soy racista porque los chinos me caen de puta madre
Respetan, trabajan , no roban, no violan y no tienen una religión de mierda
No juzgo colores ni nacionalidades, juzgo comportamientos
Tranki podemita o sociotonto no pretendo que lo entiendas
@ra_kat@Capitana_espana Totalmente de acuerdo en todo con usted. El vídeo no es de ahora, y le dices algo y tienes la de perder, delito de odio, racismo, etc...
Si has venido a España a exigir menús halal en el colegio, te has equivocado de país al que venir.
Ese es el mensaje que habría que lanzar para no acabar islamizados como en Francia o Bélgica.
En mi país se come cerdo y las mujeres no van cubiertas.
O te adaptas o te vas. Fin.
¿Se puede demandar judicialmente a un gobierno por administración desleal y malversación de fondos públicos a dar cobertura de Sanidad a todo el planeta con los impuestos pagados por los españoles y residentes legales que trabajan y cotizan?
La Sanidad Pública NO ES GRATUITA, se financia con quien pagamos impuestos.
Cuando tu hijo ingrese en la UCI y te digan que tienes que estar en el pasillo porque Mohamed que llego ante ayer y se cayó de una escalera mientras intentaba robar tiene prioridad...entonces dejaras de votar Izquierda y votaras " sentido comun".