Los “pro fetos” son todos defensores de los criminales y torturadores de la dictadura de este país y de los curas pedófilos. Qué contradicción con todo lo que profesan. Finalmente, solo son anti mujeres.
Cuando la crueldad se instala en las decisiones públicas, qué se puede esperar del futuro de nuestra sociedad?
Gracias a la valentía de estas dos mujeres que le dan humanidad a una iniciativa que nunca debió existir
Que tristeza que mujeres que han sufrido una de las mayores vejaciones, sientan la necesidad de contar su historia para ver si así evitan que se promulguen leyes aberrantes.
Viví dos situaciones muy difíciles, también. En una estuve con riesgo vital. Dos embarazos complicados. Es más común de lo que algunos creen y es un sufrimiento que sólo mujeres que lo han vivido lo pueden comprender. Estoy contra la propuesta de “escuchar los latidos”
CARTA ABIERTA A LA DIPUTADA XIMENA OSSANDÓN
Diputada: @nonaossandon
En política existen errores graves, errores imperdonables y, finalmente, aquellos que revelan una manera de entender el cargo. Su reciente confesión en CNN Chile, donde reconoció haber apoyado y votado un proyecto de ley que nunca leyó, pertenece a esta última categoría.
No fue un lapsus. No fue una confusión. Fue una declaración espontánea de una forma de ejercer la representación parlamentaria.
Miles de ciudadanos le entregaron su voto para que estudiara, analizara y decidiera sobre las leyes que rigen la vida de millones de chilenos. No la eligieron para firmar documentos como quien acepta los términos y condiciones de una aplicación sin leer una sola línea.
Porque eso es exactamente lo que usted reconoció haber hecho.
Y no se trataba de un proyecto cualquiera.
Era una iniciativa impulsada por el diputado Cristóbal Urruticoechea que pretendía imponer, a mujeres que ya enfrentan el dramático escenario de un aborto permitido por las tres causales legales, la obligación de escuchar previamente los latidos del feto. Una propuesta ampliamente cuestionada por médicos, juristas y organizaciones de derechos humanos por añadir sufrimiento psicológico a mujeres que ya viven una tragedia.
Un proyecto cuya dimensión ética exigía precisamente lo contrario de la improvisación: exigía lectura, estudio, reflexión y convicción.
Sin embargo, usted estampó su respaldo sin conocer su contenido.
Y sólo cuando la crítica pública hizo evidente la magnitud del error decidió retirar su firma, reconociendo que jamás había leído aquello que apoyó.
Resulta difícil imaginar una confesión más preocupante para quien ejerce funciones legislativas.
Porque si un parlamentario puede votar sin leer, entonces la deliberación democrática deja de ser un ejercicio intelectual para transformarse en una simple rutina administrativa.
No legisla la conciencia.
Legisla la inercia.
Hace algunos años, siendo vicepresidenta de la JUNJI, usted calificó un sueldo cercano a cuatro millones de pesos mensuales como “bastante reguleque”. La frase quedó grabada en la memoria colectiva porque revelaba una desconexión evidente con la realidad de millones de chilenos.
Hoy la historia parece regalarle una curiosa ironía.
Su remuneración parlamentaria supera los ocho millones de pesos mensuales, acompañada de asignaciones que bordean los dieciséis millones adicionales destinados al ejercicio de su función.
Es decir, el país financia generosamente el trabajo legislativo esperando rigor, responsabilidad y dedicación.
Lo mínimo que un ciudadano podría esperar es que ese trabajo incluya leer los proyectos antes de apoyarlos.
No parece una exigencia desproporcionada.
De hecho, constituye la descripción básica del cargo.
Porque las leyes no son formularios.
No son invitaciones.
No son cartas de saludo.
Cada firma parlamentaria tiene consecuencias concretas sobre la vida de las personas.
Por eso su explicación no tranquiliza.
La agrava.
No basta con retirar una firma después del escándalo.
El daño ya está hecho, porque quedó instalada una duda infinitamente más profunda: ¿cuántos otros proyectos fueron respaldados con el mismo nivel de atención?
La democracia funciona sobre una premisa elemental: los representantes deben actuar con mayor diligencia que los representados.
No con menos.
Los ciudadanos pueden equivocarse al votar una vez cada cuatro años.
Los parlamentarios tienen la obligación de no equivocarse cada vez que votan.
Quizás, diputada, hoy ya no corresponda hablar de un sueldo “reguleque”. Porque el problema nunca fue la remuneración.
El problema aparece cuando el nivel de responsabilidad resulta muy inferior al privilegio de representar a un país.
Y en ese aspecto, lamentablemente, lo verdaderamente reguleque no ha sido el sueldo. Ha sido el estándar con que usted decidió ejercer una de las responsabilidades más importantes que puede otorgar la democracia.
@MisColumnas
Que TVN le falta el respeto a los viejos. Córtenla con lo de "abuelitos". Eso no es cariño, es infantilización. Sólo somos abuelos de nuestros propios nietos, no de los periodistas. ¿En qué idioma hay que hablarles a los periodistas de TVN para que entiendan?
@tv_monica tuvo que arrancárselo repitiendo la pregunta, pero @DipCristobal al final lo tuvo que admitir: en el proyecto original de “Escucha su Corazón”, una mujer con riesgo de morir también debía escuchar el latido fetal antes de poder salvar su vida. Lo sacaron recién cuando alguien se los hizo explicar en cámara.
Ese es el nivel moral de la lacra de ultraderecha que hoy gobierna Chile: diseñaron, deliberaron y redactaron un artículo que sometía a una mujer agonizante a un trámite sonoro antes de autorizarle vivir. No fue un error de redacción. Fue una decisión, discutida y escrita, que solo retrocedió ante la vergüenza pública.
A esta gentuza le entregaron la conducción de un país. Gente capaz de imaginar el sufrimiento ajeno como requisito burocrático, y de llamarlo, todavía, “cuidar la vida”.
El Estado es el que está presente en esta emergencia, con sus recursos que vienen de los impuestos, no los privados. El Estado es el que rescata, alberga, alimenta, protege, vigila.... no los privados. Un Estado que hoy es mas necesario que nunca.
Ese mismo Estado que ha sido vilipendiado por el oficialismo como malo, que quieren achicar.
Solo dejar esto como evidencia de las contradicciones. El Estado se necesita, es un elemento esencial y valioso de la República.
Es increíble como el Cardenal Chomali hace eco de la última minuta de la Derecha sobre el Aborto. Todos tenemos clara su postura sobre el tema, pero apoyar una idea tan pervertida, tan macabra como esa sólo habla de su bajeza como persona.
Se viene Ley Urruticoechea @DipCristobal: dispositivo de alarma sonora en bencineras que avise cuando la amante de un diputado o senador esté ocupando la tarjeta destinada a bencina pagada con lukas de todos los chilenos.