Es de valientes darlo todo antes de marcharte. Luchar hasta el último momento, agotar todas las posibilidades y, cuando llegue la hora de irte, hacerlo en paz, sabiendo que no dejaste nada pendiente ni ninguna razón para volver.
no me duele que no quieras estar conmigo, me duele que puedas aceptar perderme con tanta facilidad, como si todo lo que vivimos no hubiera significado ni la mitad para ti de lo que significó para mí
La diferencia entre tú y yo es que yo búsque la manera de perdonarte sin siquiera haberte escuchado decir “perdón “, y tú solo buscaste sentirte menos culpable justificando lo sucedido. así que no, no somos iguales.
Por supuesto que te extraño, y no te mandó mensajes, ni intento llamar tu atención porqué tú estás mejor sin mi, por algo te alejaste, el simple hecho que no demuestre que te extraño no minimiza lo que siento.
Ya no me digan que él perdió. Él no perdió nada. Perdí yo. Perdí el tiempo, las ganas, la calma; perdí yo al quererlo con todo lo que tenía, al entregarle partes de mí que no suelo darle a cualquiera, al quedarme incluso cuando algo dentro de mí ya sabía que debía irme.