Los villanos siempre tienen doctorado.
Dr. Doom, el Dr. Octopus, el Dr. Doofenshmirtz, Hannibal Lecter o el Dr. No. Incluso el Dr. Frankenstein o el Dr. Evil.
En cambio, los buenos suelen quedarse en la maestría, como el maestro Yoda, el Maestro Roshi, el Maestro Splinter, el Maestro Miyagi, Shifu o el mismísimo Luke Skywalker.
Los estudios de posgrado corrompen el alma.
Son las siete de la mañana, estoy en el centro y solo vi un Juan Valdez abierto. Como estoy en ayunas pedí un tinto y un pan con huevo. "Un AMERICANO y un Briochet de huevo. Son $20.800"- dice la sofisticada cajera. Yo: "¿pero cuánto cuesta un tinto?"- "El AMERICANO señor, tiene un precio de $10.500". ¡¿DIEZ MIL QUINIENTOS UN TINTO?! "Ni que estuviera en el aeropuerto, o en Cine Colombia" Le replico en mi tono barrial de la Cuadra tratando de llevar algún tipo de conversación, buscando el ser de carne y hueso que hay en ella jaja. "Caballero, ¿desea agregar algo más a su pedido?"... Nada, qué voy a agregar, acabo de pagar lo que vale un corrientazo en un buen restaurante, por un tinto y un pan con huevo "briochet". Me siento con mi apreciado café y quedo viendo hacia la calle por la ventana. Mientras me tomo el primer sorbo veo a la señora de los tintos pasar por el frente con su carrito repleto de termos de tinto, unos con panela, otros con azúcar, otros con panela y canela. Y la vitrina del carrito tintero a reventar de pan caliente y sandwiches caseritos recién preparados. Y yo acá tomando AMERICANO de 10.000, solo como un idiota, interlocutando con una cajera que tiene prohibido mantener una conversación fluida con el cliente, más allá de ¿desea ordenar algo más caballero? En vez de estar afuera echando rulo con la señora de los tintos, aportando a su economía familiar; porque seguro es madre soltera, echando chismes de la Cuadra. Hablando de política, de cualquier cosa. Porque echar rulo callejero es mi pasión. Claro, no es el supercafé pues de origen, con esencias frutales, pero es el tinto de la señora de los tintos que sabe a hogar, a familia, a barrio. Es que yo he aprendido que las cosas le saben a uno a lo que las emociones le aportan (Ratatouille). Y yo siempre voy a relacionar el tinto con mi abuela. Por eso preparo el tinto de la mañana en colador de tela, trato de agarrar la olla hirviendo con la mano y le pongo azúcar solo a ese tinto mañanero. Porque así logro, cada mañana viajar en el tiempo y estar ahí con unos 8 años en la cocina rústica de mi abuela esperando a que me diera tinto con pan caliente en ayunas. Sigo acá solo en un Juan Valdez preso en la Matrix, en un no lugar cualquiera mientras dentro de mí una voz me dice: tinto mata americano.
Después de intensificar el que los colombianos se maten entre sí, que el estado mate a los jóvenes colombianos y los torture y encarcele, vienen a pedir que los jóvenes colombianos y venezolanos se maten entre sí, que las madres venezolanas y colombianas lloren por sus hijos muertos.
No dejan de tener sed de sangre, no sacan votos sino con los sedientos de sangre.
Tengo que decirlo con claridad, si algún día jóvenes colombianos y venezolanos se mataran entre sí en una guerra, habríamos cometido la mayor estupidez de la historia. La marca de sangre y venganza nos marcaría por generaciones venideras enteras.
Habríamos roto el principio fundamental de la fundación de nuestra nación.
En una Humanidad diversa, como lo enseñó Europa después de la segunda aguerra mundial, la humanidad solo encontrará paz en la convivencia de culturas y gobiernos diferentes. Quizás no nos guste un gobierno, siempre es pasajero, pero siempre nos debe gustar la unidad y la paz entre los pueblos.
Por eso a escala mundial se construyó el concepto de la autodeterminación de los pueblos que la extrema derecha colombiana ha roto una y otra vez, esperando guerras y promoviendolas. Por eso un bloqueo económico de un país sobre otro es abominable, y peor una invasión militar como tantas que hemos visto en el siglo 21.
Ya pueden ustedes explicarse porque tanta violencia durante tantas décadas en Colombia.
Buscamos un dialogo democrático en Colombia y en Venezuela, buscamos el respeto de los pueblos. Denunciamos la violación de sus derechos fundamentales tanto en Colombia como en Venezuela o en cualquier lugar del mundo.
Mantendremos las relaciones diplomáticas no porque legitimemos unas elecciones que no fueron libres desde un comienzo, cuando se violó el acuerdo de levantar las sanciones económicas para que el pueblo votará en libertad, después siguió la respuesta del gobierno venezolano quitando el derecho de elegir y ser elegida a Maria Corina. Por eso no hubo elecciones libres en Venezuela y deben haberlas. Las relaciones diplomáticas son para que los pueblos se unan y no sufran por las desaveniencias de sus gobiernos.
La humanidad debe convivir en paz si quiere sobrevivir en el planeta.