No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.
El caso de Noelia es un recordatorio importante de que el dolor es real.
Y que sinceramente estoy harta de vivir en un mundo en donde se satanice sufrir y todo el mundo tiene que mostrar la mejor cara siempre y nadie puede pensar en estar agotado de sobrevivir.