Nunca, JAMÁS, le dieron una mano, en nada y para nada, espero que ahora luego de usar su imagen para interactuar en twitter al menos hagan aportes mensuales para que ese refugio siga en pie.
Acabo de enterarme de la teoría de "nunca me rompí un hueso"
Básicamente, dice que si nunca te has roto un hueso, no estabas destinado a sufrir físicamente en la vida, sino que estabas destinado a sufrir más emocional, mental y espiritualmente.
Adivinen quién nunca se ha roto un hueso.
Alejandro de los Santos nació en Parana, Entre Ríos, el 17 de mayo de 1902 nació y fue uno de los históricos delanteros de los primeros años de nuestro fútbol. Fue además el primer futbolista negro en vestir la camiseta de la Selección Argentina con la que jugó 5 partidos y con la que ganó el Campeonato Sudamericano de 1925.
Falleció en 1982 a los 79 años.
En la foto la formación de la Selección
Argentina 1925 en el partido contra Brasil, recuperada por Billiken se puede ver parados a Médici, Bidoglio, Vaccaro, Tesoriere, Fortunato y Muttis; y agachados a Tarasconi, Cerrotti, Seoane, De los Santos y Bianchi.
También hubo otros afrodescendientes como José Manuel Ramos Delgado y Héctor
Rodolfo "Chocolate" Baley.
En la década de 1950, la segregación racial en Estados Unidos estaba institucionalizada a través de las Leyes Jim Crow, obligando a los afroamericanos a usar instalaciones separadas Leyes Jim Crow y Segregación
Racial e impidiéndoles acceder a los mismos espacios que los blancos.
En la foto de abajo se observa a un afrodescendiente fotografiado por Elliot
Erwitt, quien mostró el sistema de
"separados pero iguales".
En las últimas 4 finales del Mundial, solamente dos planteles subcampeones se quedaron en el campo de juego hasta la entrega de la copa: Argentina 2014 y Argentina 2026.
Pero bueno... Como no te arrodillaste, no sabes perder.
Qatar 2022. Messi levanta la copa. ¿Francia? En el vestuario.
Ahí no había gestos infames ni malos perdedores. Pero ojo con "darles la espalda" para ponerse de frente a los tuyos.
Inventaron de Argentina un monstruo porque no soportan que no nos arrodillemos ante ellos.