Nunca lo olviden: votaron una ley que va a llevar a la cárcel a un pibe de 14 años que robe un celular, y votaron una ley que va a evitar que el sistema penal alcance a los que se roban el equivalente a un millón de celulares, son adultos y ocupan cargos en el gobierno.
Ser mujer es saber que, si algo te pasa van a investigar más tu vida que a quien te hizo daño.
Van a buscar desesperadamente un motivo para culparte de tu propia tragedia.
Porque en esta sociedad, desgraciadamente, una mujer tiene que defenderse incluso después de muerta.
Increíble que ahora todo hace daño, que el aceite, que la leche, que bañarse todos los días, que dormir del lado derecho, todo es malo excepto trabajar 8 horas al día, 5 días a la semana. Eso sigue siendo buenísimo.
A este país no lo fundaron los CEOs ni los gurúes del mercado: lo levantaron ferroviarios, peones, obreros y maestras. La Argentina se hizo con huelgas, overoles y guardapolvos, no con seminarios de finanzas. No hay nación que se sostenga cuando desprecia a quienes la sostienen.
Estudien filosofía. Al final, es lo único que realmente vale la pena, porque enseña a pensar cuando el ruido exige obedecer, a dudar cuando la consigna pide fe y a sostener principios incluso cuando hacerlo incomoda.
La filosofía no da certezas fáciles ni respuestas rápidas, pero sí algo más valioso. La filosofía da criterio, porque sin criterio no hay justicia, no hay política digna ni ciudadanía libre; sólo pasiones, odios y consignas vacías. En tiempos donde se aplaude la fuerza y se desprecia el pensamiento, estudiar filosofía no es un lujo. estudiar filosofía es un acto de resistencia.
Ahora que seguramente se venga una suelta de pelotudos como éste, no está de más recalcar una obviedad:
Está mal robarse una elección, esconder las actas y falsear un resultado para quedarse antidemocráticamente en el poder.
Está mal bombardear otro país porque querés cambiar a su presidente, independientemente de lo antidemocrático que ese presidente sea. No motiva el ataque la falta de democracia, como se puede ver en el trato preferencial del que gozan todos los regímenes antidemocráticos aliados de EEUU, lo motiva la intención de quedarse con los recursos naturales de Venezuela. Imperialismo puro y duro.
Estas dos afirmaciones no son contradictorias entre sí y deberían ser principios básicos para cualquiera que defienda la democracia y la soberanía de los países latinoamericanos.