Más deseo sexual. Sentidos acrecentados que hacen q cada sensación se multiplique. Más lubricación y orgasmos más intensos. Pocas veces se comentan estas características del sexo de embarazadas. Por supuesto, no es la realidad de todas las MUJERES, solo la de algunas afortunadas.
Muchos me juzgarán; pocos podrán entenderlo y aún menos compartirlo. Pero antes que follarme yo mismo a mi mujer, lo que de verdad me enloquece es verla en manos de otro, usada a su antojo mientras yo solo observo y me masturbo, sin poder tocarla, obligado a quedarme ahí, escuchando cómo gime por lo que otro le está haciendo sentir.
Me revienta de morbo ver cómo esa chica tan guapa, dulce y deliciosa se convierte en una puta en el momento en que un macho sabe cómo follarla de verdad; cómo se desarma por un buen pedazo de carne y empina el culo ofreciéndose para que se lo revienten sin piedad. Soy el cornudo más feliz del mundo.
La conocí tímida, casi inocente, y ahora su cara de angelito se transforma en pura maldad y morbo cuando otro le taladra la vagina y, al mismo tiempo, me sostiene la mirada… como si disfrutara viéndome arder por dentro.