Detesto decirlo, pero una mujer que trabaja más de 40 horas a la semana y se encarga de todo sola, no va ser la mujer suave y femenina que quieres que sea, porque está en modo supervivencia. Así que, si no puedes aligerar la carga, al menos no se la hagas más pesada.
Dios aprieta, puede apretar mucho, muchísimo, pero no ahoga. Cada día más convencida de lo mucho que me ampara. Cada día más segura de que todo lo bueno que me pasa no es casualidad, ni necesariamente porque me lo merezca. Él me da la fuerza para saber ver las
oportunidades.