Cuando era más pequeñita, me regañaban mucho porque no diferenciaba la mano derecha de la izquierda, así que, me quemé un dedito de la mano derecha con una gota de silicona caliente y me quedó una cicatriz, problema resuelto. (Por eso existen los psicólogos)
Eso de reconstruirse es un proceso tan tedioso, se debe escarbar en las profundidades del turbulento pasado, y duele, duele mucho, pero solo así se sana y se perdona.