Te llamás Hans, tenes 31 años y acabás de llegar del partido del Mundial.
Alemania fue humillada por Paraguay (hay más alemanes en su equipo que en el tuyo).
Al día siguiente, a las 6:45 de la mañana, volves al trabajo, con un impuesto del 60% para financiar la transición energética, el cambio de género y la asistencia social que tu gobierno distribuye a los inmigrantes eritreos que se declaran homosexuales para encajar en el sistema.
Este verano, lo pasás con 38 grados de calor sin aire acondicionado porque tu Partido Verde lo catalogó como un arma de destrucción masiva.
En el supermercado, tus salchichas favoritas fueron reemplazadas por las de grillo, subsidiadas con tus impuestos para salvar a los pingüinos.
En tu trabajo te declaraste no binario porque es la única forma de poder conseguir un ascenso, gracias a la discriminación positiva.
El agua caliente te cuesta 18 centavos el litro desde que te cortaron el gas ruso. Te duchás en tres minutos y el consorcio te manda cartas de documento porque tu consumo supera el límite energético federal. Llorás bajo el agua tibia.
A los 16 años, protestaste contra las centrales nucleares y elegiste a Angela Merkel, quien implementó las medidas. Ahora, el gas ruso está cortado, la industria de motores de combustión interna está en declive y la electricidad es un lujo: incluso estás considerando quemar tus muebles de IKEA para calentar tu casa este invierno.
Mientras tanto, tu primo lejano Friedrich, en Paraguay, paga 0% de impuestos, arranca su camioneta Ford V8 de 5 litros y se prepara para celebrar con un asado y cerveza alemana.
Va a ser un verano de mierda, Hans, y esto es solo el principio.
«Venezuela es un gran país. Dicen que es el mejor país del mundo, más yo creo que eso es una tontería. Lo que sí tenemos es uno de los mejores pueblos del mundo» — Carlos Rangel
Hace 7 años varias personas me preguntaron: Y por qué no retratas el Ávila? Mi respuesta siempre fue la misma: No quiero hacer el Ávila que todos hacen.
Hoy, después de tanto tiempo tuve al frente mio el Ávila que no todo el mundo hace. El mismo Ávila que acabó con Vargas siendo parte de la tragedia del 99. La otra cara que nunca fotografían. El Ávila que te destroza por la fuerza natural que te impone. Hoy, en un contexto de pánico retraté el Ávila que no todos quieren ver, pero que todos necesitan ver. Es un momento para dejar de idealizar a Venezuela por sus montañas, playas y médanos. Hoy es el momento donde hay que ver la crisis en su estado más caliente, los pocos planes de contingencia, las improvisaciones para uno de los terremotos más duros del último siglo, un cuerpo de médicos que esta ahí como el voluntariado que ama su profesión y salva vidas sin que el dinero esté en el medio. Hoy hay que tatuarselo en el cerebro: Venezuela más nunca puede tener personas que hablen desde su superioridad. Venezuela tendrá que ser el país mas lleno de personas que siempre hablen desde su humanidad.
Este post es para todas las personas involucradas en esta crisis.
Sin *ustedes* (padres, madres, adolescentes, medicos, ingenieros, abogados, comerciantes, policias, auxiliares, maestros, entrenadores, etc etc etc, que estan moviendo escombros) esto no fuera posible.
25.06.26