La depresión de los 25/30 es entender que nadie viene a rescatarte.
Ni una pareja, ni un trabajo, ni un golpe de suerte.
Sos vos, con lo que hiciste y con lo que no.
Parece broma, pero uno sale del trabajo y se va rápido a casa, con prisa, para no llegar más tarde.
No por desesperación, sino por necesidad. Porque ahí está la calma que el día te quita, el silencio que acomoda el alma y el refugio donde el cansancio por fin puede descansar. Afuera uno cumple, resiste y aguanta; en casa uno suelta, respira y vuelve a ser. Y quizá por eso el corazón apura el paso, porque sabe que llegar es, en realidad, volver a vivir
Llega la edad en la que te das cuentas que :
-El alcohol no vale la pena.
-Hacer ejercicio es terapia.
-Dormir es riqueza.
-La salud es libertad.
Bendiciones.