Cambio sorprendente: la paternidad ya no reduce la felicidad
Roy Baumeister comenta en esta entrada que durante décadas, los estudios de ciencias sociales mostraban de forma consistente que tener hijos se asociaba con una menor felicidad. El matrimonio elevaba el bienestar, pero la llegada de los hijos lo reducía, un patrón tan replicado que se consideraba uno de los hallazgos más sólidos del campo. Los más felices eran los matrimonios sin hijos, seguidos de los matrimonios con hijos, mientras que los solteros sin hijos y especialmente los padres solteros ocupaban los últimos lugares. Sin embargo, los datos más recientes revelan un cambio drástico: la penalización de la felicidad por la paternidad ha desaparecido y se ha invertido.
Estos son los datos actuales (General Social Survey de EE.UU.): Madres casadas: 40% “muy felices” (el grupo más alto). Esposas sin hijos: 25%. Mujeres solteras sin hijos: 22% muy felices, pero 25% “no muy felices”. Madres solteras: solo 17% muy felices. En hombres: padres casados son los más felices (35%), seguidos de maridos sin hijos. Padres solteros son los peores. Resultado: las madres casadas son ahora el grupo más feliz de los ocho posibles (hombre/mujer × casado/soltero × con/sin hijos).
Este giro es inusual porque la mayoría de patrones sociales solo se amplían o reducen, pero rara vez se invierten por completo. Entre las posibles explicaciones destaca la selección: hoy tienen hijos principalmente quienes realmente desean ser padres, mientras que quienes no quieren simplemente no los tienen. Esto elevaría el promedio de satisfacción entre los progenitores. Además, la felicidad general de las mujeres ha descendido en las últimas décadas (coincidiendo con el avance del feminismo), salvo entre las madres casadas, que destacan como el grupo más satisfecho.
En un contexto de crisis de fertilidad, estos datos suponen una buena noticia: la opción que más contribuye a la felicidad femenina es precisamente la de estar casada y tener hijos.
https://t.co/q7vTvUdrXa
"Nunca te arrepientas de un día de tu vida. Los buenos días te dan felicidad, los malos días te dan experiencia, los peores días te dan lecciones, y los mejores días te dejan recuerdos" —Profesor Richard Feynman
❌ No han aprobado las oposiciones, pero sí la carrera de Magisterio y escriben Vevida' en lugar de bebida, 'boy' (por voy), 'acer' (hacer), 'surga' (surja), 'llendo' (yendo), 'colavoracion' (por colaboración) o 'canpo' (campo) 🤦 #HablamosEspañol
https://t.co/YflVPGIRW1
"El mejor consejo que puedo dar para lidiar con un psicópata es huir"
“-¿A qué achaca que (la psicopatía) sea más frecuente en hombres que en mujeres?
La naturaleza es extraña, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué hay más hombres daltónicos que mujeres daltónicas? Quién sabe, realmente. Tengo una teoría personal, no probada: en las relaciones de pareja, si el hombre es el psicópata, la mujer tiende a comentarlo con sus amigas y su familia, a hablar de que se siente engañada. Para la mujer es más natural hablar de ello, y eso saca más a la luz el comportamiento psicopático de los hombres. Sin embargo, aunque hoy no sea muy popular hablar de diferencias entre hombres y mujeres, existen diferencias neurobiológicas. Y es mucho más infrecuente que un hombre que sufre un comportamiento psicopático por parte de su pareja hable de ello con sus amigos o su familia: normalmente se siente mal y se queda callado.
-Las estadísticas hablan de un 75% de hombres psicópatas frente a un 25% de mujeres. ¿Coincide con esa proporción?
Personalmente creo que está más cerca del 50-50. Es como la economía sumergida: muy difícil de estimar precisamente porque está oculta. Hay una cantidad inestimable de mujeres psicópatas que normalmente no conocemos, justo porque los hombres se sienten incapaces de hablar de ello y de decir que se sienten engañados, manipulados o maltratados.”
-“¿Eso incluye a los líderes mundiales?
Estoy convencido al 100% de que el mundo está dirigido por psicópatas. Suena dramático, pero lo es: no hay más que ver cómo ha ido el mundo, las cosas tan terribles que ha hecho el ser humano a lo largo de la historia. Estas personas tienen una agenda oculta para dominar el mundo, y esto no es solo Hitler, Stalin o Mao: está en todas las organizaciones, porque ahí está el poder.”
“-¿Y nos podría dar al menos un nombre de psicópata de manual?
No es solo personajes ultrafamosos como Hitler, Stalin, Mao o Pol Pot, que hicieron cosas horrendas. Yo diría que el psicópata más famoso ni siquiera es una persona real: es James Bond. Es encantador, ingenioso, guapo... esos son todos los rasgos del psicópata. Lo que pasa es que está de nuestro lado, del mundo industrializado, y por eso nos gusta, pero es un psicópata de libro.”
“-Entonces, ¿cuál es el mejor consejo en esos casos?
El mejor consejo que puedo dar para lidiar con un psicópata es huir. ¿Es fácil? No. Pero hay que tener en cuenta que el psicópata no va a cambiar, es imposible: no es una enfermedad mental, es un trastorno de la personalidad. Es como empeñarse en que un daltónico vea todos los colores: por mucho que te empeñes, no va a ocurrir, es físicamente imposible.
-¿Y si huir significa renunciar a tu propia vida tal y como la conocías, incluso al trabajo de tus sueños?
Ante esos comportamientos tóxicos hay que actuar rápidamente, no hay que esperar. Conozco a personas que, para huir de un psicópata, han cambiado de país, de trabajo, incluso el que parecía el trabajo de sus sueños. Muchas veces me dicen: "¿Cómo voy a dejar este trabajo, si es el trabajo de mis sueños?". Y yo les digo: "¿Es el trabajo de tus sueños conviviendo cada día con un jefe que es psicópata? Huye". La vida es demasiado corta para lidiar con este tipo de personas. Y, además, el trastorno de estrés postraumático es un agujero en el que se entra, pero no se sabe cuándo ni cómo se sale. Suena dramático, pero creo que no hay otra forma.”
https://t.co/16y8RIp0wW
Me convence bastante esta visión evolucionista de la depresión (hablamos de cuadros leves o moderados, no de la depresión endógena o psicótica) como un mecanismo adaptativo que ayuda a la persona a desengancharse de metas que ya no son realistas. Un estado mental que nos ayuda a hacer un paréntesis, reflexionar sobre el rumbo que llevamos en nuestra vida y renunciar a caminos que no llevan a ninguna parte (por ejemplo, un trabajo o una relación tóxica). Y reconducir nuestra inversión hacia otro lado.
🚩¿Vacaciones largas o varias vacaciones cortas?
Un estudio encontró que:
✅ El bienestar alcanza su pico en el día 8.
❌ Más días no aportan grandes beneficios adicionales.
📉 En menos de 7 días tras volver al trabajo, el efecto desaparece.
Por eso, hacer vacaciones más frecuentes podría ser una mejor estrategia para mantener el bienestar.
“Mientras tanto, la mitad de los novelistas del Reino Unido temen que la IA los reemplace completamente. A medida que la inteligencia artificial sigue sustituyendo actividades creativas que antes se consideraban exclusivamente humanas, existe el temor de que la ficción se aleje cada vez más de la experiencia humana, con tramas predecibles, diálogos simplistas y personajes planos. La literatura empezará a funcionar como comida chatarra sintética para el cerebro.
Desafortunadamente, no necesitamos la IA para lograr esto. La literatura ya se ha vuelto funcionalmente artificial desde hace varios años, mucho antes de que apareciera ChatGPT. No fueron los ordenadores los que lo hicieron: fuimos nosotros —editores, agentes, escritores y lectores—. En los últimos 20 años, las novelas modernas se han vuelto más cortas, con un lenguaje más simple y oraciones más breves. Al mismo tiempo, la gente lee menos. En 2023, el porcentaje de estadounidenses de 15 años o más que leían más de 20 minutos al día fue del 15 %, frente al 22 % en 2003. En cierto sentido, las novelas más cortas pueden ser una bendición (sé que se supone que Villette es la mejor novela de Charlotte Brontë, pero pasé la mayor parte del libro deseando que la protagonista simplemente avanzara), pero es preocupante que los autores ahora estén escribiendo para capacidades de atención reducidas.”
https://t.co/tc2MVoYJO9
«En efecto. Aunque tecnológicamente nuestras sociedades modernas son completamente diferentes de los reinos medievales, no hemos avanzado mucho en la organización política. A pesar de ser ostensiblemente una sociedad democrática, la UE está gobernada por una pequeña élite no muy diferente de la que gobernaba el Sacro Imperio Romano. Recordemos que el Emperador era un cargo electivo. Pero, al igual que los señores medievales, que se preocupaban poco por los campesinos, las élites políticas europeas muestran un desprecio similar hacia la gente común. El rango se traduce en privilegio, hoy igual que en el siglo XIII.»
-Peter Turchin
En este post Peter Turchin, que estudia dinámicas históricas de élites y sociedades (cliodinámica), critica la hipocresía y el feudalismo moderno de las élites europeas con el ejemplo del aire acondicionado en la sede de la Comisión Europea. Mientras predican austeridad climática y sacrificios para la población, ellos mismos se dan privilegios.
https://t.co/VDJw3KstBB
Los asesinos “a sangre fría” tienen el cerebro diferente: menor amígdala y menos emociones
Un estudio ha encontrado que las personas acusadas de asesinato presentan volúmenes más pequeños en dos regiones cerebrales importantes: la amígdala (que procesa emociones como el miedo y la culpa) y parte de la corteza orbitofrontal (que ayuda a evaluar riesgos y controlar impulsos). En promedio, la amígdala era un 5,9 % más pequeña que en personas no violentas del mismo grupo de población.
Lo más llamativo es que los asesinos que planearon fríamente sus crímenes mostraron una amígdala aún más reducida (14,3 % menor) que los que actuaron por impulso. Además, quienes tenían más rasgos psicopáticos (falta de empatía y remordimiento) presentaban amígdalas más pequeñas. Esto sugiere que una amígdala menos desarrollada puede estar relacionada con emociones más “apagadas”, lo que facilitaría planificar un homicidio sin que la culpa o el miedo actúen como freno.
Los investigadores estudiaron a sospechosos antes del juicio para evitar los efectos de la cárcel en el cerebro, lo que hace que los resultados sean más claros. Las diferencias cerebrales parecen estar más ligadas a rasgos de personalidad psicopática que al acto de matar en sí mismo.
En resumen, el estudio apunta a que algunas personas con cerebros estructuralmente diferentes pueden tener más facilidad para cometer crímenes calculados y sin remordimientos, aunque esto es un factor de riesgo biológico más, entre muchos otros.
Esta es la curiosa historia de Tommy McHugh, un exconvicto de Liverpool que, a los 51 años, sufrió un grave derrame cerebral (hemorragia subaracnoidea) mientras estaba haciendo sus necesidades en el baño. Sintió como si le explotara la cabeza, se desmayó y, al despertar en el hospital, su personalidad y su vida cambiaron por completo.
De repente, empezó a ver números (sobre todo el 3, el 6 y el 9) en los árboles y en todo lo que miraba. Comenzó a hablar en rimas constantes y sintió un impulso irresistible de crear arte. Antes del derrame no tenía ningún interés artístico -ni siquiera había entrado a una galería, salvo quizá para robar-, pero después pintaba y dibujaba hasta 19 horas al día, incluso las paredes, los techos y el suelo de su casa porque no le alcanzaba el dinero para lienzos.
Los científicos que lo estudiaron descubrieron que el sangrado había afectado sus lóbulos frontales, reduciendo las inhibiciones normales del cerebro. Esto hizo que todo le pareciera bello y lleno de significado, y que no pudiera parar de generar ideas, rimas e imágenes. Se volvió muy emocional, pacífico y casi incapaz de hacer daño a nadie.
Tommy vivió once años más con esta nueva forma de ser y nunca quiso recuperar su mente anterior. Decía que el derrame le había regalado una “magnífica aventura”. Murió en 2012, dejando una gran cantidad de pinturas y poemas como testimonio de cómo un daño cerebral puede, en algunos casos, desatar una creatividad extraordinaria.
https://t.co/EUJoFP3gN7
Hoy hace 945 años nació la reina Urraca de León, hija y heredera de Alfonso VI y de Constanza de Borgoña. Fue la primera reina de pleno derecho en Europa pues accedió al trono en su condición de heredera y no de esposa o de regente. (Sigue)
La alta inteligencia esta asociada más a la psicosis que a la vida espiritual. Las personas "inteligentes" en un campo se asocia con mayor propensión a la ansiedad, el perfeccionismo y análisis profundo. Si eso le agregamos la hipersensibilidad a la crítica y al rechazo, pueden generar cuadros paranoicos graves. Por eso muchas personas inteligentes terminan perdiéndose en el dogmatismo, en la rigidez cognitiva, la alta sensibilidad emocional más el pensamiento complejo pueden llegar a detectar injusticias, manipulaciones e inconsistencias que otros ignoran que a veces esto puede ser cierto pero a veces no. En casos graves hay una percepción distorsionada grave detectando patrones erróneos leyendo mal las intenciones de otros. El problema es que muchos de estos forman sectas y mueven masas porque son grandes manipuladores por lo inteligentes que son o el exceso de autoconfianza que manifiestan y una gran oratoria que se cargan.
Influencia de los genes en rasgos psicológicos y conductas:
En 1ª posición está el cociente intelectual, con una heredabilidad del 86%.
A continuación, están la esquizofrenia (81%), el trastorno del espectro autista (80%), el trastorno bipolar (75%), el TDAH (75%), la dependencia de nicotina (67%), la edad al primer coito (58%), los cigarrillos por día (58%), la anorexia nerviosa (56%)...
Los amigos comparten más genes entre ellos que con otras personas, incluso después de controlar por etnia o antepasados comunes.
Los humanos forman amistades con personas genéticamente más similares de lo esperado por azar, con un nivel de similitud equivalente al de primos cuartos. Este estudio demostró una homofilia genética a lo largo del genoma: los amigos tienden a compartir más variantes genéticas (SNPs) que extraños. Esto sugiere que la amistad actúa como una forma de “parentesco funcional”. Además, ciertos genes muestran heterofilia (diferencias), y los SNPs más homofílicos presentan mayor evidencia de selección natural positiva reciente, indicando que elegir amigos similares ha sido evolutivamente ventajoso.
Entre los conjuntos de genes más relevantes destacan tres:
- Olfativa (transducción olfativa) → Homofilia: genes relacionados con el olfato; las personas que “huelen” el mundo de forma similar tienden a ser amigos.
- Metabolismo del ácido linoleico → Homofilia: metabolismo de grasas y sustancias ingeridas; posible ventaja en preferencias alimentarias o metabolismo.
- Sistema inmune → Heterofilia: respuesta inmune; ventaja en complementaridad (resistir diferentes patógenos).
En conjunto, estos hallazgos indican que los amigos no solo se eligen por rasgos claramente visibles, sino también por una compatibilidad genética sutil a nivel molecular que no es directamente perceptible, la cual favorece tanto la sinergia (cuando son similares) como la complementariedad (cuando son diferentes en lo clave), influyendo en la evolución humana reciente.
En este artículo, Naomi Eisenberger explica que el cerebro humano trata las relaciones sociales como una cuestión de supervivencia. Según la autora, el cerebro humano trata las amenazas sociales (rechazo, aislamiento, pérdida) de forma muy similar a las amenazas físicas de supervivencia (predadores, dolor, heridas). Esto explica por qué el rechazo o la falta de apoyo social genera un impacto tan fuerte en nuestra salud física y mental.
Eisenberger destaca (y es famosa por este descubrimiento) que las regiones cerebrales que procesan el dolor físico y las respuestas de amenaza (como la corteza cingulada anterior dorsal, la ínsula anterior y la amígdala) se activan también ante el dolor social. Cuando percibimos una amenaza a nuestras conexiones sociales, se dispara el sistema de estrés: aumenta el cortisol, se activa la respuesta de lucha o huida y se genera inflamación. Si esta activación se vuelve crónica -por soledad o relaciones tóxicas-, puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, depresión y un peor funcionamiento del sistema inmune.
Por el contrario, las relaciones de apoyo actúan como un mecanismo protector: reducen la actividad de estas áreas de amenaza y generan una sensación de seguridad que amortigua el estrés.
En resumen, las amenazas a las conexiones sociales son procesadas por las mismas regiones neurales que procesan amenazas básicas de supervivencia, y por eso activan respuestas fisiológicas que, cuando son crónicas, afectan negativamente a la salud.
“Los niños de 5-6 años ya saben que un amigo de todos… no es amigo de nadie”:
Los niños pequeños, a partir de los 5 o 6 años, ya entienden la amistad de una forma sorprendentemente madura y que encaja perfectamente con lo que dicen las teorías evolutivas. Para ellos, la amistad no consiste en que alguien sea “bueno” o “amable” con todo el mundo, sino en que esa persona te elija a ti, te apoye cuando lo necesitas y te dé prioridad sobre los demás.
Los niños detectan quiénes son amigos fijándose sobre todo en comportamientos concretos: si pasan tiempo juntos por elección, si comparten cosas de forma preferente (dan más a uno que a otro), si se defienden mutuamente, si se consuelan cuando algo va mal y si se guardan secretos. La similitud de gustos o aspecto importa, pero mucho menos que estas señales de lealtad y apoyo selectivo.
Además, esperan que los amigos cumplan ciertas obligaciones: ayudar más en los momentos difíciles, compartir más recursos, alegrarse con tus alegrías y entristecerse con tus tristezas, y protegerse mutuamente. Si un amigo falla en estas cosas, los niños lo juzgan con más dureza que si lo hace un simple conocido. En cambio, si un extraño ayuda, les parece algo extraordinario porque no tenía obligación.
En resumen, los niños ven la amistad como una alianza especial: no quieren a alguien que sea simpático con todos, sino a alguien que los ponga en lo más alto de su lista y esté dispuesto a apoyarlos incluso cuando sea costoso. Esta forma de entender las amistades aparece muy temprano y coincide con ideas evolutivas clásicas como el “Banker’s Paradox” y la “Alliance Hypothesis”.
(Banker’s Paradox (Tooby & Cosmides): Los amigos son personas que te ayudan cuando estás en problemas reales, sin esperar devolución inmediata.
Alliance Hypothesis (DeScioli & Kurzban): La amistad es una alianza donde se espera lealtad y que tu amigo te elija por encima de otros (ranking de amistad).
Lo que os cuento en este post (que es extraído del libro Moral Tribes, de Joshua Greene) es la idea más importante que os quiero transmitir a todos con mi libro, en mi blog y aquí en X. Si consigo que veáis claramente esta cuestión y que le deis una pensada en profundidad me sentiré el hombre más feliz del mundo:
“La moralidad evolucionó para resolver el problema ‘Yo vs. Nosotros’ (evitar que seamos egoístas dentro del grupo), pero al hacerlo creó el problema ‘Nosotros vs. Ellos’. Nuestras intuiciones morales automáticas, que tan bien funcionan dentro de la tribu, se convierten en fuente de conflicto entre tribus.”
En su libro Moral Tribes, Joshua Greene explica que hay dos tipos de moral como consecuencia de dos tipos diferentes de problemas morales. Os lo resumo.
El primer problema es la Tragedia de los Comunes (Yo vs. Nosotros). Imagina un pasto compartido donde cada pastor puede decidir cuántas ovejas llevar. Si uno añade una oveja más, gana él solo, pero el daño (el pasto que se agota) se reparte entre todos. Si todos piensan así, el recurso común se destruye. Este es el conflicto clásico entre el interés individual y el bien colectivo.
Para resolver este problema, nuestra moralidad automática evolucionó: emociones como la empatía, la culpa, la vergüenza, la gratitud y la ira hacia los que se aprovechan. Estas emociones actúan como “ajustes automáticos” que nos impulsan a cooperar dentro del grupo. Gracias a ellas, conseguimos ser mucho más cooperativos y menos egoístas de lo que seríamos por puro cálculo racional.
Sin embargo, al resolver el problema Yo vs. Nosotros, creamos un segundo problema mucho más peligroso: la Tragedia del Sentido Común Moral (Nosotros vs. Ellos).
Cada tribu, al desarrollar su propia moral automática para sobrevivir y cooperar internamente, termina creando su propia versión de “lo que es obvio que está bien”. Una tribu valora más la lealtad y la autoridad, otra la igualdad y el cuidado, otra la libertad individual, otra la tradición religiosa… Todas son morales genuinas (no son egoístas), pero cuando estas tribus se encuentran, sus “sentidos comunes morales” chocan de forma inevitable.
Greene lo ilustra con la parábola de los Nuevos Pastos: varias tribus de pastores llegan a un territorio nuevo. Cada una aplica su propia moral “obvia” y, al hacerlo, considera inmoral o absurda la forma de vivir de las demás. El resultado no es un conflicto entre buenos y malos, sino entre buenos y buenos con morales incompatibles.
Este es el gran drama del mundo moderno. En la antigüedad casi todos los problemas morales eran Yo vs. Nosotros. Hoy, en un mundo globalizado y diverso, la mayoría de los conflictos grandes (política, cultura, religión, aborto, inmigración, cambio climático, etc.) son Nosotros vs. Ellos.
Y aquí está la clave: somos demasiado morales. No peleamos porque seamos malos, sino porque nuestras intuiciones morales, que tan bien funcionan dentro de la tribu, se vuelven fuente de división cuando entran en contacto con otras tribus.
Greene argumenta que para resolver estos conflictos intertribales necesitamos pasar del modo automático (emociones tribales) al modo manual (razonamiento deliberado), y propone el utilitarismo como una “moneda común” neutral para negociar entre morales tribales diferentes. Pero este tema de las soluciones que propone Greene no me interesa tanto ahora. Ya hablaremos de ello más adelante.
Como soy un pesado os voy a ir extrayendo cosas que dice Greene en el libro. Así que este post es un esquema general y en días sucesivos voy a machacar la cuestión hasta que me odiéis, ja, ja,
@kikollan Muy cierto. He veraneado durante mi infancia en Benidorm. Nada que her con aberraciones como Salou. Añado:se hace mucho uso de las urbanizaciones con piscina, sobre todo con hijos. Benidorm está genial y bien pensaso.
Ya sé que estoy muy pesado con este tema del descenso de la natalidad pero sigo un poco más: hay por lo menos un antecedente histórico de que el fenómeno del descenso de natalidad es reversible y es precisamente la generación baby boomer:
El descenso de la natalidad no es en realidad un fenómeno nuevo sino que empezó con la llamada transición demográfica que comenzó en Europa a finales del siglo XVIII y se extendió durante los siglos XIX y XX. En esa transición, primero bajó drásticamente la mortalidad (gracias a mejoras en sanidad, alimentación y higiene), lo que provocó un boom poblacional temporal. Luego, la fertilidad empezó a caer de forma sostenida. En Francia ya se notaba desde mediados del XVIII, en otros países europeos desde finales del XIX, y en EE.UU. la tasa de fertilidad total pasó de alrededor de 7 hijos por mujer en 1800 a cerca de 2,1 a mediados de los 30 (un mínimo histórico en ese momento). En España también se dio un descenso progresivo a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Es decir, durante más de un siglo (o casi dos en algunos lugares), la tendencia general fue clara: cada vez menos nacimientos por mujer. Y todo esto mucho antes de la píldora anticonceptiva.
Pero luego vino la reversión: las tasas empezaron a subir ya a finales de los 30, se aceleraron durante y después de la Segunda Guerra Mundial, y explotaron en el famoso Baby Boom de los 40-60. En EE.UU. nacieron decenas de millones más de niños de lo esperado, con picos de más de 4 millones de nacimientos anuales en los 50. Parece que la tasa de hijos por mujer rondó los 3,5–3,8 en los años de mayor intensidad. En España pasó algo similar: el baby boom español (de mediados de los 50 a mediados de los 70, aproximadamente) marcó un periodo de natalidad alta, con entre 650.000 y 660.000 nacimientos al año en sus mejores momentos. Hoy estamos en torno a los 320.000-322.000, más de la mitad menos.
¿Cuáles son las causas del baby boom? Pues se considera que las principales causas del Baby Boom fueron:
-Fuerte prosperidad económica y un largo periodo de pleno empleo, subida de salarios reales y muy baja incertidumbre tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.
-Vivienda asequible y accesible para jóvenes: hipotecas con bajo enganche y políticas públicas que permitieron a parejas de 20-23 años comprar o alquilar casa propia fácilmente.
-Matrimonios muy tempranos y masivos: las mujeres se casaban de media a los 20-21 años y los hombres a los 23 (en mi caso concreto mi madre tenia 22 años y mi padre 24). Esto venía impulsado por los dos factores previos y también por unas fuertes normas sociales que hacían que casarse joven (y tener hijos pronto) era lo esperado y lo normal.
-Mejoras tecnológicas y sanitarias que redujeron el coste de tener hijos: electrodomésticos (lavadoras, neveras…), antibióticos, descenso drástico de la mortalidad infantil y materna.
-Desplazamiento en el mercado laboral femenino: muchas mujeres de la generación anterior se quedaron trabajando después de la guerra, lo que dejó a las más jóvenes con más dificultad para encontrar empleo y las animó a casarse y tener hijos antes.
-Optimismo cultural general y un entorno social que valoraba y premiaba la formación temprana de familias numerosas.
¿Y podríamos copiar cosas del baby boom e intentar reproducirlo? Hay cosas que evidentemente no podemos copiar como el optimismo posterior a una guerra mundial o los roles de género de la época pero hay algunas lecciones que sí podríamos aplicar como hacer la vivienda accesible para los jóvenes, reducir su incertidumbre económica (empleo estable, salarios reales crecientes que permitan comprar un piso y mantener una familia, políticas fiscales que premien la formación de familias), bajar el coste real de criar hijos (guarderías asequibles o gratuitas, permisos parentales bien pagados y compartidos…) y cambiar incentivos culturales y sociales. Sin volver a los años 50, sí se puede promover culturalmente la idea de que tener hijos es compatible con una vida plena y valiosa, en lugar de presentarlo como sacrificio heroico y unirlo con otorgar estatus y privilegios a los padres.
En cualquier caso, la cosa no pinta bien, pero sabemos que hay un precedente.