Si alguien conoce a una tal Carina o Karina acosta de Gualeguay díganle que la ando buscando por hacerse la graciosa y poner mi teléfono en un trámite de crédito.
En el segundo recital de Mendoza me fui corriendo a la valla, aguante tres canciones y pedí que me saquen. Las costillas se me hicieron de goma y pensé que moría.
Pero me sentí María Elena Fuseneco cara a cara con dios. Sin pantallas, ni nadie que me tape. Frente a mis ojos, Él.