San Lorenzo de Almagro fue el primer y único club en Argentina en abrirle las puertas a las Madres de Plaza de Mayo en pleno golpe de estado, cuando muchos miraban para otro lado.
La misma dictadura que, luego de eso, nos expropió el estadio y nos arrebató el lugar del que San Lorenzo nunca tuvo que haberse ido: el lugar que lo vio nacer.
Nunca más. Memoria, verdad y justicia por los 30 mil, por Boedo y por el Viejo Gasómetro.
El hincha no olvida ni perdona.