El tiempo suele desgastar todo lo tangible. Y cuando los sueños parecían tener fecha de vencimiento, nos seguís demostrando que siempre vale la pena perseguirlos.
Feliz cumpleaños, capitán. Que la vida te devuelva una parte de toda la felicidad que nos seguís regalando.
El más argentino de los nuestros. El que rechazó a España cuando era chico, para jugar con su país. El que se tuvo que bancar críticas de gente que de fútbol (y de la vida) no entienden nada. El que perseveró y vaya que triunfó. Lo mejor que vieron mis ojos. Felices 39, Lionel Andrés Messi. Solo gracias.
Leo,
39 años.
La fama suele ser una máquina extraña.
Devora nombres.
Devora rostros.
Devora almas.
Promete el mundo
y después cobra.
Casi siempre cobra.
Por eso resulta tan raro verte.
Porque el mundo te dio todo.
La gloria.
El dinero.
Los récords.
Los estadios.
Las multitudes.
Y, sin embargo,
cuando las cámaras se alejan,
siguen apareciendo las mismas cosas.
Tu mujer.
Tus hijos.
Tu familia.
Tu bandera.
Como si hubieras entendido algo
que muchos descubren demasiado tarde.
Que ninguna ovación reemplaza un abrazo.
Que ningún trofeo puede sentarse a tu mesa.
Que ningún récord puede decirte “te amo”.
Vivimos en una época extraña.
Una época que sospecha de las raíces.
Que se burla de la fidelidad.
Que confunde libertad con soledad.
Y sin decir una palabra,
sin dar discursos,
sin intentar convencer a nadie,
elegiste otra cosa.
Elegiste permanecer.
Y quizás ahí resida tu verdadera batalla.
No la que libraste contra defensores,
ni contra arqueros,
ni siquiera contra el tiempo.
Sino contra esa fuerza silenciosa
que empuja a los hombres a olvidar quiénes son.
Ganaste el Mundial.
Ganaste la Copa América.
Ganaste todo.
Pero tu victoria más improbable
tal vez haya sido conservar intacto
aquello que el éxito suele destruir.
Por eso Argentina te quiere.
No solamente porque fuiste el mejor.
Sino porque, en un siglo que corre sin saber hacia dónde,
vos nos recordaste que todavía existe un camino de regreso a casa.
Feliz cumpleaños, Leo.
Que Dios bendiga tu vida,
tu familia
y la tierra que te vio nacer.
Antes de hablar de fútbol con alguien, pregúntale quién es el mejor jugador de toda la historia. Si te dice un nombre diferente a Lionel Messi, levántate de la silla y no vuelvas más. No tiene caso seguir esa conversación. Si esa persona no admite que el 10 argentino el GOAT, puede saber muchas cosas de la vida, pero no entiende un carajo de fútbol.
Nos tratan de agrandados, pero somos campeones del mundo y bicampeones de América.
A veces siento que incluso fuimos muy buenos con las demás selecciones.