La mayoría de las mujeres no lloran por el hombre; lloran por ellas mismas, por el esfuerzo que dieron, la esperanza que tuvieron, la ilusión en la que cayeron y el recordatorio de que el amor no las ha recompensado.
No quiero que toda mi vida sea aprender a soltar. Por una vez me gustaría quedarme, saber que pertenezco, elegir sin miedo y sentir que ese lugar, esa persona,
también me estaba esperando.
Pensé que me estaba poniendo mejor.
Realmente pensé que si. Pero a veces estoy acostada en la cama a las 3 am sin poder dormir, pensando que está mal en mi y porque no me siento suficiente.