Volvieron las masacres como se predijo. Los paramilitares se empoderaron. El terror volvió al campo. Las amenazas de muerte. El silencio. La indolencia.
Y lo que nos espera.
No sé de qué hablar, de qué tuitear, tengo un guayabo moral,de impotencia, putería, frustración, como si me hubiera terminado el amor de mi vida. Nunca me había apasionado tanto en un mundial. Ojalá se me quite rápido.