Es para que hoy, todo Culiacán despierte en tristeza. Es para que hoy, @rochamoya_ tuviera la dignidad de la renuncia.
Pero no va a pasar. A casi un año de masacres, desaparecidos, muertos y familias destrozadas, el luto ya no duele. Duele la indiferencia y la incapacidad de indignación.
A mí me duele ver a mi ciudad convertida en una tragedia.
Y reniego. La impotencia, la frustración, frente a la carcajada de los asesinos y de la autoridad que miente. Y duele. No hay tiempos mejores. No hay esperanza.
Solo hay, dolor. Ni hay un Culiacán valiente, no hay nada de esperanza.
Solo un dolor ciego, mudo y sin nada de sentido.