Cuidar el humor, vivir con cierto sentido estético y tratar de hacer algo para disminuir el horror del mundo antes de cagar fuego y pasar al olvido, no hay mucho más que eso
El bardeo oficialista al indio y sus fans es un intento de proteger a su núcleo duro de ser sensibles a algo tan humano y potente como un duelo. Eliminar la empatia recordandoles que su identidad es, antes que nada, el odio a lo popular.
Si yo tuviera un streaming, le daría voz a quienes coordinan los talleres con varones agresores derivados x la justicia. Conocen el problema de primera mano y vieron y lograron transformaciones enormes. A escucharles para expandir esa política a toda la sociedad. #3J#NiunaMenos
Decir que cada 31 hs asesinan una mujer y que solo el 0,9% de las denuncias por violencia son falsas y que entonces el deber de diligencia para abordar esas situaciones tiene que ser reforzado no es un discurso de aliado se llama evidencia y con eso se toman decisiones racionales
Vayan con cámara y micrófono a la casa del padre del femicida, a la escuela donde hizo el secundario, al club donde iba todos los fines de semana. Entrevisten a sus amigos varones y pregúntenles si alguna vez les habló de violar nenas.
Desde Micaela hasta hasta Agostina, muchos casos antes y muchos casos que van a venir, los culpables de esos asesinatos eran tipos que tenían que estar presos. En Argentina las “denuncias falsas” no son un problema y cuando existen ya hay mecanismos para defenderse porque eso es un delito, pero saben que si es un problema? La cantidad de MUERTAS cuyos asesinos YA HABÍAN SIDO DENUNCIADOS por ellas o por otras.
Que no nos pase por al lado el hecho de que @carolinalosada quiere sacar una ley para amedrentar a las víctimas y evitar que denuncien. No le demos más herramientas a un sistema corrupto para que funcione peor.
La infantilización del lenguaje político es gravisima. Que un jefe de estado trate temas serios como el asesinato sistemático en su mandato como si se tratara de una discusión entre niños de primaria no es algo de lo que nos debamos reir. No alcanza con tratar de rodiculizarlo