“Me echaron (@ryanair) porque mi silla no entraba”, cuenta Ana María, una chica con diversidad funcional a la que Ryanair echó de su vuelo.
Contar la historia de Ana María es describir a la perfección el falso postureo inclusivo que muchas de las grandes empresas muestran, y de forma continua, a través de sus redes sociales.
Ana Maríahabía organizado un viaje a Milán. Como cualquier viajero, compró sus billetes, llegó al Aeropuerto de Sevilla con varias horas de antelación, pasó respectivos controles de seguridad sin inconvenientes y una vez a bordo del avión, donde inicialmente se le había permitido el ingreso sin objeciones, una supervisora se acercó para informarle que su silla de ruedas no cumplía con las especificaciones de la compañía.
Para solucionar esta situación, la única opción que le dieron fue la de estropear su joystick, algo inviable para ella.
“Esto son mis pies y mis manos. Cómo me iba a mover por Italia si no logro arreglar eso, no tiene ni pies ni cabeza”, aclara la joven.
“Me sentí completamente desprotegida y humillada, como si mi discapacidad fuera un problema para ellos. Nunca esperé ser tratada de esa manera, especialmente cuando había tomado todas las precauciones necesarias como cada vez que vuelo”.
La hermana de la joven, que en ese instante la acompañaba, sufrió una crisis de ansiedad tras las constantes mentiras de la compañía.
Ante esa situación, decidió no subir al avión, perdiendo así cualquier posibilidad de viajar a Milán. “Ryanair ha jugado conmigo muy fuertemente y hago este vídeo para que no se repita”. “Lo que estoy viviendo aquí, que es de vergüenza, lo puede vivir mucha gente más”, explica en el vídeo.
Sé que es imposible, pero bueno, ahí va. Mi madre perdió un pendiente como este en Sevilla, por la parte de José Laguillo hasta la Encarnación. Fue un regalo de mi difunto padre y está muy triste porque los guarda con mucho cariño.
(RT por favor)