En América las centrales eléctricas las tienen superprotegidas y aisladas de internet (que lo he visto yo en las pelis).
Aquí seguro que un becario ha abierto su correo de hotmail en el curro, le ha llegado un correo de un príncipe nigeriano y la ha liado parda.
COLUMNA | "Seas anciano o niño, en ese acto tan cotidiano de que alguien te espere anida la excepcionalidad del amor". Por Laura Ferrero https://t.co/PGFUI9dR5u
Esta es la semana en la que chocan los planes de comer más sano con la idea de «bueno, tendré que terminarme todos los dulces navideños para poder empezar a comer más sano cuanto antes».
Hay un pueblo en Alaska en el que todos sus habitantes viven en un único bloque de viviendas donde también está la comisaría, el supermercado, correos y hasta un hotel.
Esta es la historia de Whittier, el pueblo que vive dentro de un mismo edificio: la comienza a mediados de los 50, al principio de la Guerra Fría, cuando Alaska era de gran importancia geoestratégica. Fue entonces cuando se construyeron las Begich Towers y el Buckner Building. Ambos edificios destinados a instalaciones del ejercito USA.
Sin embargo, a mediados de los 60, Whittier dejó de tener relevancia como puesto geoestratégico y ambos edificios fueron abandonados por el ejército.El Buckner Building también fue abandonado por los habitantes de Whittier y hoy día es un edificio fantasma.
En cambio, las Begich Towers fueron enseguida colonizadas por los habitantes que se quedaron en Whittier y las convirtieron en su hogar. En el hogar de todos.
Tras varias rehabilitaciones a lo largo de los años, la construcción actual es un moderno edificio de apartamentos compuesto esencialmente por las viviendas de todos los ciudadanos de Whittier.Pero entre sus muros también está el ayuntamiento, la comisaría, el despacho de correos, la iglesia, el centro de salud, un pequeño supermercado, un hotel bed & breakfast, una cafetería, un videoclub, una lavandería y hasta la puerta de la escuela municipal.
El colegio está solo a unos metros, al otro lado de la calle, pero las puertas se cierran en invierno y la entrada se realiza exclusivamente por un túnel subterráneo entre el centro docente y las Begich Towers. Al fin y al cabo, no hay ningún niño que vaya a llegar por otro sitio.
De hecho, con una media invernal de -20º, el clima es tan áspero que el propio patio de recreo de la escuela también es interior.
Al final, la necesidad manda y cuando las temperaturas no suben de cero y los vientos helados pasan de 90 km/h, a los habitantes de Whittier parece que no les ha quedado más remedio que arrejuntarse para combatir mejor el frío y la nieve. Lo cual hace del edificio una obra energéticamente MUY eficaz.