Mis libros:
La Máscara del Faraón Negro
El Despertar de Carcosa
El coronaburgués de amarillo
Hathoth y otros horrores
@AssaturEl
Novelas Exemplares de Miguel el Mago
@AkibaAlina
Alquimia para dummies
@ZidayaBlack
Apuntes de un novicio
Ritos de iniciación prohibidos
@GrimmnirC
Español simpático y del montón busca grupo de juego en Roma con el que pintar soldaditos y tirar dados. Abierto a interpretar un personaje en italiano para D&D. No tengo manías y creo que las personas LGTBI y las mujeres son personas. Mi mejor amigo es un pielverde
El conductor espectral se limitaba a vigilar desde una esquina y, si la guardia se acercaba o algún cliente quedaba insatisfecho, se ocupaba de él.
Todo iba bien hasta que Tobías, aburrido de repetir siempre el mismo truco, comenzó a multiplicar los botones bajo los cubiletes
Tobías, Nirgrim y el dementor estaban en la Plaza Mayor de Miragliano. Cada uno tenía claro su sitio y había ensayado su papel. El gnomo ponía a prueba a los curiosos haciendo de trilero con su botón de plata sobre una caja de repollos cubierta por un tapete rojo.
Después de algunos movimientos, le preguntaba a algún voluntario (que por casualidad siempre era Nirgrim) si sabría encontrar el botón. Apostaban, el enano ganaba dinero fácil delante de todos y después le seguía algún pobre incauto al que el prestamista desplumaba. Lo típico.
-Necesitaremos por lo menos el doble
Tobías miró sorprendido a su chófer
-¿El doble? ¡Pero seguiría siendo insultantemente poco?
-No para la guardia de aquí -le explicó Nirgrim-. Todos tienen a sus primos en paro y deben mantenerlos como puedan. Se agarran a cualquier cosa
Reunidos en una húmeda buhardilla de Il Mandalino, Tobías, Nirgrim Portareluce y el conductor dementor trazaban un plan
-Entonces le damos una patada triple giratoria, la atamos y recuperamos el chaleco y el oro del enano
El espectro se frotaba su huesuda frente desesperado
-Depende -contestó el enano-. ¿Cuánto llevas encima?
El señor Metenmeyer vacío sus bolsillos. Consiguió reunir un diente de conejo, dos pelusas y un botón de plata
-Es todo lo que tengo -dijo el gnomo mirando fijamente sus pelusas en busca de diferencias para no confundirlas
Ya tenía bastante el enano con el agujero donde antaño se encontraba su oreja como para que un gnomo despreciara su estirpe, por otra parte, en nada diferente de cualquier otra. Es algo que todo el mundo sabe, aunque nadie es tan ingenuo y temerario como para decirlo abiertamente
-Pan con queso, vino, setas con orégano, avellanas con miel, queso con queso, más vino, pan con pan, avellanas con avellanas, setas con setas, más vino, orégano con orégano y miel con miel
El fantasma se sonrió
-Ahora imagínate todo eso con unos estándares mínimos de calidad