Tengo grandes, memorables amigos ecuatorianos.
Tengo el recuerdo de grandes figuras futbolísticas, como Italo Estupiñan.
El fútbol es encuentro, es diálogo, es amistad, pese al descarado mercantilismo de la FIFA.
Que el martes sea una fiesta, no una pelea.
Y que gane el mejor.
Sencillo: si MIS amigos venezolanos están contentos y celebrando, yo estoy celebrando con ellos.
Me vale madre lo que piense Naredo, Noroña, De Hacha, Ribón y toda esa bola de impresentables.