Barranquilla hoy no está eufórica, como estaba al día siguiente del bicampeonato de 2019. Aquella vez la ciudad seguía loca a pesar de ser día laboral.
Lo que se respira hoy es tranquilidad y satisfacción. La paz de una ciudad que se acostumbró a sumar estrellas en el escudo de su equipo... y que poco a poco lo va normalizando.