Novak Djokovic es como ese amor de verano que sabes que pronto va a acabar, pero que nunca quieres que termine.
Ese amor con el que te ves en el banco de la plaza, contando con pena los días para que llegue el final e intentando aprovechar cada segundo a su lado.
Pronto, el tiempo dirá que ya es tiempo de separar caminos y tocará despedirse. Probablemente para siempre. Por eso, cada minuto en esa plaza será un regalo.
Mientras Nole camina hacia la puerta de salida de la pista Central de Wimbledon, tras una batalla épica de más de cinco horas y raquetero al hombro, la vida nos dice que pronto nos tocará decirnos adiós.
Nos prometeremos no llorar.
La vida se nos escapa entre las manos como mercurio, pero la huella de ese amor de verano quedará grabada para siempre a fuego en nuestros corazones, demostrando que cada partido de Nole, a estas alturas, sabe a eternidad y a despedida.
Los dos viviremos este instante con la intensidad del que sabe que no hay tiempo que perder.
@lizettemuco Duele pero más el creer que está pueda ser su última participación, era predecible la derrota pero así como todos los que lo admiramos teníamos la fe intacta en que un milagro pasaría. Nada que reprochar, su cuerpo ya empieza a decir basta. Solo queda disfrutar
@DanielaCL87@lizettemuco Exacto si no se sufre no es Novak, no quiero que se nos retire. Increíble el tremendo rally que se hizo en el 30-30 del tercer set