Para mi, no hay mejor disculpa que el cambio de actitud, porque de nada sirve vivir pidiendo perdón y seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez.
Tal vez si fuera más interesada me iría mejor, pero no sé abrazar si no me nace, no sé sonreír si no me caes bien, no sé regalar mi tiempo si no te quiero de verdad, se me nota en la cara cuando no estoy cómoda y no sé fingir detalles, si los doy es porque me sale del corazón.
Vi a una chica en tiktok diciendo: “él nunca supo que podía acompañarlo a todos sus sueños, porque nunca me invitó a soñar con él”. Y me quedé pensando en cuántos planes hice en mi cabeza para alguien que nunca me hizo lugar en los suyos.
lo difícil no es decirle al otro qué actitudes de su parte te molestan. Lo difícil es que el otro tenga flexibilidad para reconocer y registrar que hay actitudes que tiene que trabajar para no repetirlas.