¿Te imaginás un país sin librerías de barrio?
El Gobierno envió al Senado un proyecto para derogar la Ley del Libro y la Ley de Defensa de la Actividad Librera.
Estas leyes regulan y protegen todo el ecosistema cultural, y NO le generan gastos al Estado. Su eliminación no es un ahorro, es un ataque directo a nuestra identidad y termina generando un monopolio y desastre cultural, como ya ocurrió en otros países.
#SalvemosLasLibrerías #LeyDelLibroNoSeToca #DefendéTuLibrería #CulturaArgentina
El equipo de Provea realizó este martes una segunda visita al estado La Guaira, para acompañar la labor de asistencia humanitaria que realiza un importante actor de la sociedad civil en centros comunitarios de apoyo a los afectados por los terremotos en Catia La Mar y Caraballeda.
De esta segunda visita resaltamos:
👉El robusto despliegue de recursos humanitarios y de socorro canalizados por actores internacionales, agencias de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias internacionales y nacionales.
Destacamos la labor de cientos de voluntarios de la sociedad civil y de las organizaciones nacionales de asistencia humanitaria, quienes han sido un factor clave para la mitigación de nuevos riesgos derivados de la crisis y un correaje vital entre la solidaridad expresada por la ciudadanía -volcada en los cientos de centros de acopio instalados en todo el país-, y la recepción de la ayuda por parte de los destinatarios finales: los miles de afectados por los terremotos del pasado 24 de junio.
No observamos ningún esfuerzo o iniciativa estatal para proveer a la ciudadanía de servicios esenciales como alimentación o agua potable.
Al contrario, la acción de las autoridades pareciera estar priorizando el control militar-policial del territorio, en detrimento de sus obligaciones de brindar respuestas a los padecimientos ciudadanos.
👉 El amplio despliegue de distintos organismos de seguridad -civiles y militares- en la zona de desastre, pudiera obstaculizar las labores de socorro y asistencia humanitaria si no se actúa de manera coordinada y apegada a los estándares que guían la respuesta estatal en contextos como el actual.
Provea constató la actuación descoordinada y el solapamiento de funciones entre los cuerpos de seguridad actuantes en el terreno que está ocasionando, entre otras cosas, una deficiente gestión del tránsito de ambulancias y personal de salud y escasa protección a las labores del personal de socorro, quienes en ocasiones deben asumir la dirección del tránsito en zonas atestadas de vehículos para poder continuar con su trabajo.
Además, el emplazamiento de numerosos agentes de la DGCIM, SEBIN y CONAS –organismos sin competencias legales en gestión de riesgos y control del orden público- pudiera entorpecer aún más el manejo de la crisis y dar pie a la comisión de abusos contra los Derechos Humanos, tomando en cuenta su actuación en situaciones similares ocurridas en el pasado.
Recordamos que en medio del deslave ocurrido en La Guaira (antiguo estado Vargas) en 1999, funcionarios de la DISIP –actual SEBIN- fueron responsables de la desaparición forzada de ciudadanos detenidos en el contexto del desastre.
Advertimos que la excesiva securitización y militarización, basadas en el copamiento de la zona de desastre por agentes armados, se aleja de la función que los órganos de seguridad civiles y militares deberían ejercer en este tipo de crisis, que es brindar apoyo a la labor humanitaria y actuar bajo la coordinación de los organismos civiles de socorro, respetando los principios de humanidad, imparcialidad y neutralidad
A 50 años del golpe, romper el pacto de silencio sigue siendo nuestra misión
https://t.co/U2syDA9VU2
Este es el editorial del Buenos Aires Herald de hoy. Uno de los textos que más orgullo me da haber escrito en mi carrera periodística junto a compañeros
QUE DIGAN DÓNDE ESTÁN
Analia kalinec, hija del genocida Eduardo Kalinec, conocido como el “doctor k”:
“Leyendo los testimonios de los sobrevivientes me entero de las ATROCIDADES de las que fue capaz de cometer mi papá”.
La dictadura fue esto. Obligar a parir a una mujer esposada en el asiento de un Ford Falcon y negarse a acercarle al bebé cuando se cayó al piso. Fue obligarla a limpiar desnuda su propia placenta mientras se reían de ella y su beba lloraba de frío.
Esta es la memoria completa.
#2Ene Delegación que entró al Tribunal Supremo de Justicia anuncia que la demanda fue recibida y que cualquier organización sindical puede adherirse.
Un salario digno es una reivindicación de todos los trabajadores de Venezuela
#SalarioDignoYa
Después de 541 días de clandestinidad dentro de Venezuela, me reencuentro con mi familia 🫂
Una orden de captura injusta desde el 9 de Agosto del 2024 me separó de mi casa, mi familia, mis trabajos y mi vida entera, colocándome tras los barrotes invisibles de la persecución.
#AlertaSNTP | Hoy más que nunca exigimos la libertad para los seis periodistas y comunicadores que siguen injustamente presos por razones políticas, por hacer su trabajo, por pensar distinto y por expresar sus opiniones públicamente. Ellos son:
Jonathan Carrillo: Detenido desde el 20 de julio de 2022. Preso en Yare II.
Deivis Correa: Detenido desde el 31 de julio de 2024. Preso en El Helicoide.
Marifel Guzmán: Detenida desde el 7 de febrero de 2025. Presa en la PNB Anzoátegui.
Rory Branker: Detenido desde el 20 de febrero de 2025. Preso en Tocorón.
Pedro Urribarri: Detenido desde el 21 de mayo de 2025. Preso en Yare II.
Juan Pablo Guanipa: Detenido el 23 de mayo de 2025. Preso en la DIP, Maríperez.
Libertad para ellos y para quienes, aunque excarcelados, siguen sometidos a procesos judiciales sin causa alguna #31Ene
Hoy, de la iglesia del barrio salen a rendir homenaje a Alex Pretti. De escuelas, iglesias, restorantes, estadios y de las casas. No es más solo una protesta, es un movimiento.
🚨 #Venezuela: En una nueva acción urgente, exigimos a @delcyrodriguezv que libere a todas las personas detenidas arbitrariamente por motivos políticos, incluidos los defensores de derechos humanos:
◾️ Javier Tarazona
◾️ Eduardo Torres
◾️ Kennedy Tejeda
https://t.co/XzJbiql7w9
#QueSeanTodos #QueSeanTodas
Lean esto. Es muy importante. Es el discurso de este 20.01.2026 en Davos del primer ministro canadiense @MarkJCarney. Esto irá a los libros de historia. Más allá de tener las referencias correctas y estar muy bien escrito, Carney tiene el valor y la lucidez de llamar de una vez a las cosas por su nombre.
Es un placer —y un deber— estar con ustedes en este punto de inflexión para Canadá y para el mundo.
Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de la grata ficción y del amanecer de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno.
Pero sostengo, aun así, que otros países —en particular las potencias medias como Canadá— no están indefensos. Tienen el poder de construir un nuevo orden que integre nuestros valores, como el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados.
El poder de los menos poderosos comienza con la honestidad.
Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en normas se está desvaneciendo. Que los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben.
Este aforismo de Tucídides se presenta como inevitable: la lógica natural de las relaciones internacionales reimponiéndose. Y, ante esa lógica, existe una fuerte tendencia de los países a adaptarse para encajar. A acomodarse. A evitar problemas. A esperar que el acatamiento compre seguridad.
No lo hará.
Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones?
En 1978, el disidente checo Václav Havel escribió un ensayo titulado El poder de los sin poder. En él planteó una pregunta sencilla: ¿cómo se sostenía el sistema comunista?
Su respuesta empezaba con un verdulero. Cada mañana, este tendero coloca un letrero en su escaparate: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. No lo cree. Nadie lo cree. Pero lo coloca de todos modos: para evitar problemas, para señalar conformidad, para llevarse bien. Y como cada tendero en cada calle hace lo mismo, el sistema persiste.
No solo mediante la violencia, sino mediante la participación de la gente común en rituales que, en privado, sabe que son falsos.
Havel llamó a esto “vivir dentro de una mentira”. El poder del sistema no proviene de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera cierto. Y su fragilidad proviene de la misma fuente: cuando incluso una sola persona deja de actuar —cuando el verdulero quita su letrero— la ilusión empieza a resquebrajarse.
Ha llegado el momento de que las empresas y los países retiren sus letreros. Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en normas. Nos unimos a sus instituciones, alabamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Podíamos impulsar políticas exteriores basadas en valores bajo su protección.
Sabíamos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa. Que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera. Que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica. Y que el derecho internacional se aplicaba con rigor variable según la identidad del acusado o de la víctima.
Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proveer bienes públicos: rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas.
Así que pusimos el letrero en la ventana. Participamos en los rituales. Y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad. Ese pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición. En las dos últimas décadas, una serie de crisis —financiera, sanitaria, energética y geopolítica— dejó al descubierto los riesgos de una integración global extrema.
Más recientemente, las grandes potencias empezaron a usar la integración económica como arma. Aranceles como palanca. Infraestructura financiera como coerción. Cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar. No se puede “vivir dentro de la mentira” del beneficio mutuo mediante la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación. Las instituciones multilaterales en las que se apoyaban las potencias medias —la OMC, la ONU, las COP—, la arquitectura de la resolución colectiva de problemas, están muy debilitadas.
Como resultado, muchos países están llegando a las mismas conclusiones. Deben desarrollar mayor autonomía estratégica: en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro. Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de energía o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tú. Pero seamos lúcidos sobre adónde conduce esto. Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible.
Y hay otra verdad: si las grandes potencias abandonan incluso la pretensión de normas y valores para perseguir sin trabas su poder e intereses, los beneficios del “transaccionalismo” se vuelven más difíciles de replicar. Los hegemones no pueden monetizar continuamente sus relaciones. Los aliados diversificarán para cubrirse ante la incertidumbre. Comprarán seguros. Aumentarán opciones. Esto reconstruye la soberanía —una soberanía que antes estaba anclada en normas—, pero que estará cada vez más anclada en la capacidad de resistir la presión.
Esta gestión clásica del riesgo tiene un coste. Pero ese coste de la autonomía estratégica, de la soberanía, también puede compartirse. Las inversiones colectivas en resiliencia son más baratas que que cada uno construya su propia fortaleza. Los estándares compartidos reducen la fragmentación. Las complementariedades son de suma positiva.
La pregunta para las potencias medias, como Canadá, no es si debemos adaptarnos a esta nueva realidad. Debemos hacerlo. La pregunta es si nos adaptamos simplemente construyendo muros más altos —o si podemos hacer algo más ambicioso.
Canadá fue de los primeros en escuchar la llamada de atención, lo que nos llevó a cambiar de forma fundamental nuestra postura estratégica. Los canadienses saben que nuestra vieja y cómoda suposición de que nuestra geografía y nuestras membresías en alianzas conferían automáticamente prosperidad y seguridad ya no es válida.
Nuestro nuevo enfoque se basa en lo que Alexander Stubb ha denominado “realismo basado en valores” —o, dicho de otro modo, aspiramos a ser principistas y pragmáticos. Principistas en nuestro compromiso con valores fundamentales: la soberanía y la integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza salvo cuando sea coherente con la Carta de la ONU, el respeto de los derechos humanos. Pragmáticos al reconocer que el progreso suele ser incremental, que los intereses divergen, que no todos los socios comparten nuestros valores.
Nos estamos comprometiendo ampliamente, de forma estratégica, con los ojos abiertos. Afrontamos activamente el mundo tal como es, no esperamos al mundo tal como quisiéramos que fuera. Canadá está calibrando sus relaciones para que su profundidad refleje nuestros valores. Estamos priorizando un compromiso amplio para maximizar nuestra influencia, dada la fluidez del mundo, los riesgos que esto plantea y lo que está en juego de cara a lo que viene. Ya no dependemos solo de la fuerza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fuerza.
Estamos construyendo esa fuerza en casa. Desde que mi gobierno asumió el cargo, hemos recortado impuestos sobre ingresos, ganancias de capital e inversión empresarial; hemos eliminado todas las barreras federales al comercio interprovincial; y estamos acelerando un billón de dólares de inversión en energía, IA, minerales críticos, nuevos corredores comerciales y más allá. Estamos duplicando nuestro gasto en defensa para 2030, y lo hacemos de maneras que fortalezcan nuestras industrias nacionales.
Nos estamos diversificando rápidamente en el exterior. Hemos acordado una asociación estratégica integral con la Unión Europea, incluyendo la adhesión a SAFE, los mecanismos europeos de compra de defensa. Hemos firmado otros doce acuerdos comerciales y de seguridad en cuatro continentes en los últimos seis meses. En los últimos días, hemos concluido nuevas asociaciones estratégicas con China y Catar. Estamos negociando pactos de libre comercio con India, la ASEAN, Tailandia, Filipinas y Mercosur.
Para ayudar a resolver problemas globales, estamos impulsando una geometría variable: diferentes coaliciones para diferentes asuntos, basadas en valores e intereses. En Ucrania, somos miembro central de la Coalición de los Dispuestos y uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa y seguridad. En soberanía ártica, nos mantenemos firmemente junto a Groenlandia y Dinamarca y apoyamos plenamente su derecho único a determinar el futuro de Groenlandia.
Nuestro compromiso con el Artículo 5 es inquebrantable. Trabajamos con nuestros aliados de la OTAN (incluyendo el Nordic Baltic 8) para asegurar aún más los flancos norte y oeste de la alianza, incluyendo inversiones sin precedentes en radar de alcance más allá del horizonte, submarinos, aeronaves y presencia terrestre.
En el comercio plurilateral, estamos impulsando esfuerzos para tender un puente entre el Acuerdo Transpacífico y la Unión Europea, creando un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas. En minerales críticos, estamos formando clubes de compradores anclados en el G7 para que el mundo pueda diversificarse y alejarse de un suministro concentrado. En IA, cooperamos con democracias afines para garantizar que, en última instancia, no nos veamos obligados a elegir entre hegemones e hiperescaladores.
Esto no es multilateralismo ingenuo. Tampoco es depender de instituciones debilitadas. Es construir coaliciones que funcionen, asunto por asunto, con socios que comparten suficiente terreno común como para actuar juntos. En algunos casos, será la gran mayoría de las naciones. Y es crear una densa red de conexiones a través del comercio, la inversión y la cultura, de la que podamos valernos para desafíos y oportunidades futuras. Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú. Las grandes potencias pueden permitirse ir solas. Tienen el tamaño de mercado, la capacidad militar, la palanca para dictar condiciones. Las potencias medias no.
Pero cuando solo negociamos bilateralmente con un hegemón, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes. Esto no es soberanía. Es la representación de la soberanía mientras se acepta la subordinación.
En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una elección: competir entre sí por el favor o unirse para crear un tercer camino con impacto. No debemos permitir que el auge del poder duro nos ciegue ante el hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las normas seguirá siendo fuerte —si elegimos ejercerlo juntos.
Lo cual me devuelve a Havel. ¿Qué significaría para las potencias medias “vivir en la verdad”?
Significa nombrar la realidad. Dejar de invocar el “orden internacional basado en normas” como si siguiera funcionando tal como se anuncia. Llamar al sistema por lo que es: un período en el que los más poderosos persiguen sus intereses usando la integración económica como un arma de coerción.
Significa actuar con coherencia. Aplicar los mismos estándares a aliados y rivales. Cuando las potencias medias critican la intimidación económica que viene de una dirección pero guardan silencio cuando viene de otra, estamos manteniendo el letrero en la ventana.
Significa construir aquello en lo que decimos creer. En lugar de esperar a que el hegemón restaure un orden que está desmantelando, crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describen. Y significa reducir la palanca que permite la coerción.
Construir una economía doméstica fuerte debería ser siempre la prioridad de todo gobierno. Diversificar internacionalmente no es solo prudencia económica; es la base material para una política exterior honesta. Los países se ganan el derecho a posturas basadas en principios reduciendo su vulnerabilidad a represalias.
Canadá tiene lo que el mundo quiere. Somos una superpotencia energética. Poseemos vastas reservas de minerales críticos. Tenemos la población más educada del mundo. Nuestros fondos de pensiones están entre los mayores y más sofisticados inversores del planeta. Tenemos capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad fiscal para actuar con decisión. Y tenemos los valores a los que muchos otros aspiran.
Canadá es una sociedad pluralista que funciona. Nuestro espacio público es ruidoso, diverso y libre. Los canadienses siguen comprometidos con la sostenibilidad. Somos un socio estable y fiable —en un mundo que no lo es—, un socio que construye y valora relaciones a largo plazo.
Canadá tiene algo más: el reconocimiento de lo que está ocurriendo y la determinación de actuar en consecuencia. Entendemos que esta ruptura exige más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal como es.
Estamos quitando el letrero de la ventana. El viejo orden no va a volver. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Pero, a partir de la fractura, podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo. Esta es la tarea de las potencias medias, que son las que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y las que más tienen que ganar en un mundo de cooperación genuina.
Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de construir nuestra fuerza en casa y de actuar juntos. Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente. Y es un camino ampliamente abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros.
Perkins Rocha es abogado. Fue secuestrado el 27 de agosto del 2024 saliendo de una farmacia en Caracas. Lo mantuvieron un año en desaparición forzada.
Hoy está en La Máxima de El Helicoide, siendo inocente. Tener ideales y principios no es un delito. Libertad inmediata
"Para que se de la democracia y la libertad en Venezuela, es necesaria la libertad de todos los presos políticos".
El periodista @CarlosJRojas13, recién excarcelado tras casi dos años de injusta prisión, pide la liberación de todos los detenidos por razones políticas.
ACTUALIZACIÓN - El Gobierno de Delcy Rodríguez anuncia la "liberación" de 116 #PresosPolíticos el día de hoy. Sin embargo, la cifra total de excarceldos no alcanza la mitad del anuncio. Destacamos que son más de 1.000 los secuestrados en todo el país. #LiberenATodosYa
ENGAÑO DICTATORIAL | Apenas 13 #PresosPolíticos han sido excarcelados. Pero son al menos 1.011 en #Venezuela. Esto no es un "número importante" como falsamente prometieron. Solo es el 1,29%. Los Rodríguez mienten o no controlan el poder. #LiberenATodosYa
Comunicado de Amnistía Internacional sobre la esperada liberación masiva de presos que no se ha registrado en Venezuela
Tras las excarcelaciones de un pequeño número de personas detenidas arbitrariamente en Venezuela el 8 de enero de 2026, del total de alrededor de mil personas detenidas por motivos políticos (según organizaciones de sociedad civil locales), y que incluyeron a la presa de conciencia Rocío San Miguel y nacionales españoles como José María Basoa y Andrés Martínez, así como al líder político Enrique Márquez y el periodista Biagio Pilieri, Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional, dijo:
“El fin de cada detención arbitraria es un alivio necesario y esperado para las víctimas que han sido liberadas. El hecho de que personas detenidas injustamente, como la presa de conciencia Rocío San Miguel, hayan podido reunirse con sus seres queridos es una buena noticia. No por ello dejan de ser medidas insuficientes, en cuanto en siga habiendo cientos de personas detenidas arbitrariamente por motivos políticos, incluidas personas defensoras de derechos humanos como Kennedy Tejeda, Javier Tarazona, Eduardo Torres y Carlos Julio Rojas. Amnistía Internacional exige su libertad inmediata y la de las cientos de personas que aún están detenidas y cuyos familiares y comunidades esperan sean puestas en libertad tras los anuncios del gobierno de Rodríguez.”
“Queremos reconocer la lucha incansable de las familias y las organizaciones que las acompañan, nos unimos a su llamado a que reciban justicia y reparación y a que se garantice que nadie más estará detenido por motivos políticos en Venezuela”, comentó Piquer.
Amnistía Internacional rechaza que cualquier persona excarcelada, habiendo sido víctima de una detención arbitraria por motivos políticos, siga siendo sometida a investigaciones y procesos penales arbitrarios y discriminatorios por parte de las autoridades de Venezuela. Estos procesos suelen incluir medidas restrictivas de la libertad personal, como por ejemplo prohibición de salida del país o registro periódico ante tribunales, pero también perpetúan el temor y la revictimización de las víctimas. Es por ello que la organización reitera su llamado a que las excarcelaciones vayan acompañadas del cierre definitivo e incondicional de los procesos penales contra cada víctima.
“No se debe ignorar el hecho de que la política de represión del gobierno venezolano sigue intacta y vigente. El 3 de enero se decretó el estado de conmoción exterior que incluye un artículo donde se insta a las autoridades a “la búsqueda y captura en todo el territorio nacional de toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado de Estados Unidos de América contra el territorio de la República”.
Esta misma semana, en los días previos a estas excarcelaciones, la organización recibió numerosos reportes de nuevas detenciones arbitrarias, incluidas las de 14 periodistas que posteriormente fueron liberadas. La cruel puerta giratoria de detenciones y excarcelaciones debe cesar de una vez por todas.
La práctica generalizada y sistemática de detenciones arbitrarias por motivos políticos forma parte de una política estatal que busca silenciar la disidencia, sea real o percibida como tal. Son crímenes de lesa humanidad que están siendo investigados por la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, así como por tribunales nacionales bajo el principio de jurisdicción universal. Amnistía Internacional recuerda que, en la medida en que continúa habiendo personas detenidas arbitrariamente por motivos políticos -algunas con necesidad urgente de atención médica, como Emirlendris Benítez-, estamos hablando de una grave violación de derechos humanos y un crimen de derecho internacional, el que siguen cometiendo las autoridades venezolanas al día de hoy.
“Llamamos en los términos más contundentes a que se desarticule la política de represión, cesen las detenciones arbitrarias por motivos políticos, y que se investiguen a las personas -hasta el más alto nivel- que tengan responsabilidad penal individual por estas graves violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.”
Para más información o concertar una entrevista, pónganse en contacto con [email protected]
https://t.co/8RbXMa5zGz
#Comunicado#Urgente | Desde el Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela (CLIPPVE), como madres, familiares, amigos, defensores y víctimas directas de la represión sostenida en el país, reiteramos que seguimos a la espera de que se concreten de manera efectiva las excarcelaciones anunciadas por voceros oficiales este jueves 8 de enero, presentadas públicamente como un supuesto gesto en “búsqueda de la paz”, que hasta el momento no se ha materializado de forma plena, verificable ni transparente.
De acuerdo con la información confirmada con familiares y defensores, hasta este momento solo se han producido las excarcelaciones del siguiente número reducido personas detenidas por motivos políticos:
Personas extranjeras:
* Andrés Martínez Adasme (España) Duró 1 años, 2 meses y 1 días preso en el Rodeo I.
* José María Basoa (España) Duró 1 años, 4 meses y 7 días preso en el Rodeo I.
* Miguel Moreno Dapena (España) Duró 6 meses y 25 días su condición era de desaparecido.
* Ernesto Gorbe Cardona (España).
* Luigi Gasperin (Italia) Duró 3 meses y 4 días se desconocía su centro de reclusión.
Personas venezolanas:
* Enrique Márquez (El Helicoide) Duró 1 años y 2 días preso.
* Rocío San Miguel (El Helicoide) Duró 1 años, 11 meses y 0 días presa.
* Biagio Pilieri (El Helicoide) Duró 1 años, 4 meses y 12 días preso.
* Larry Osorio Chía (El Helicoide) Duró 4 años, 5 meses y 3 días preso.
Los familiares nos hemos mantenido apostados en las afueras de distintos centros de reclusión, donde persiste una actitud de indiferencia institucional. En muchos casos, los funcionarios alegan desconocer las órdenes de excarcelación; en otros, aun reconociendo los anuncios oficiales, señalan la supuesta ausencia de boletas, profundizando la opacidad y la discrecionalidad que históricamente han marcado estos procesos.
Asimismo, genera profunda inquietud que, mientras hoy se anuncian visitas en los centros de reclusión de El Rodeo I y Ramo Verde, en la cárcel de Tocorón estas hayan sido suspendidas, sin información clara ni justificación pública para los familiares. El aislamiento y la incomunicación en centros como El Rodeo I han hecho que las personas detenidas por motivos políticos desconozcan los últimos acontecimientos del país.
Como familiares y víctimas, hemos pernoctado en algunos de estos centros exigiendo celeridad, transparencia y la libertad inmediata, plena e incondicional de todas las personas detenidas por motivos políticos en Venezuela. Este anuncio generó expectativas en familiares y víctimas —muchos de ellos de edad avanzada— que hoy permanecen angustiados y ansiosos, esperando la liberación de sus seres queridos tras un largo período de sufrimiento, lo que profundiza un trato revictimizante al generar nuevas frustraciones tanto en las familias como en las personas privadas de libertad injustamente.
Seguiremos movilizándonos y ejerciendo vigilancia activa hasta que se materialicen todas las liberaciones y cese la represión, que continúa acechando en las calles del país, mientras cientos de personas inocentes permanecen privadas de libertad —en algunos centros sin visitas familiares— en condiciones que constituyen graves violaciones a los derechos humanos.
Desde el CLIPPVE, junto a otras organizaciones, hemos documentado más de 1.000 presos políticos provenientes de distintos sectores de la sociedad venezolana. En las últimas horas continúan surgiendo nuevas denuncias de casos cuyos familiares no habían alzado la voz por temor a represalias, amenazas o nuevas detenciones.
Llamamos al país y a la comunidad internacional a informar con responsabilidad, a no publicar listas ni información sin confirmación directa de los familiares, a realizar verificación internacional de las excarcelaciones, mantenerse vigilantes y a exigir con firmeza la libertad de todas las personas detenidas por motivos políticos.
El 08 de enero de 2021, la populosa barriada de La Vega, al suroeste de Caracas, fue el escenario de una de las peores masacres registradas en la historia reciente del país.
La madrugada de ese día, decenas de miembros de las FAES, UOTE, DIP, CONAS y CICPC se desplegaron para bloquear todas las entradas y salidas del barrio.
En una estrategia de acecho y persecución, policías y militares cercaron a los habitantes de la séptima parroquia más poblada de Caracas.
Ese día, asesinaron a 23 personas.
La casi totalidad de las 23 víctimas de la Masacre de La Vega, fueron detenidas y posteriormente asesinadas frente a sus familiares o en lugares cercanos a los sitios donde fueron detenidas.
Familiares y vecinos de las víctimas señalan que las personas asesinadas no estaban vinculadas a bandas delictivas, pero fueron ajusticiadas luego de haber sido detenidas dentro de sus viviendas o en la calle.
Apoyamos a los familiares de las víctimas en su exigencia de investigación y sanción a los responsables de estos hechos, y en la petición de garantías de reparación y no repetición.